El infarto de miocardio es una patología muy prevalente en el mundo actual. Diversas causas conocidas, como el hecho de no llevar una buena alimentación que aumente los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, la hipertensión arterial crónica y el sedentarismo, aumentan el riesgo de sufrir uno.

Sin embargo, se han descubierto a lo largo de los años y gracias a la investigación médica, que diversos fallos en la expresión de ciertos genes también predisponen a sufrir un ataque cardíaco de estas características.

Así es como un equipo de investigadores del Instituto Broad y del Hospital General de Massachusetts, en colaboración con diversas instituciones de investigación biosanitaria de Estados Unidos, han descubierto cómo distintas mutaciones, que estimulan la inactivación del gen APOA5, elevan los niveles de los triglicéridos en la sangre. Ello, consecuentemente, produce un aumento en la aparición de estos infartos en personas jóvenes.

Recientemente también se ha revelado que variaciones ocurridas en el gen APOC3, el cual se encarga de regular la disminución de los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre, origina también un incremento en la incidencia de infarto de miocardio.

Hace algunas décadas, un equipo de científicos liderados por Goldstein, se encargó de investigar cómo los niveles de estos lípidos en sangre podían mediar en la intensificación del riesgo de sufrir infartos de miocardio. Demostraron que la acumulación de lo que se conoce como "colesterol malo", o colesterol LDL depositado en las paredes de las arterias, disminuían el calibre de éstas, reduciendo la perfusión al músculo cardíaco. De esta manera se intensificaba la probabilidad de padecer un ataque de este tipo.

Los infartos de miocardio son muy comunes en pacientes de edad avanzada y, tal es esta incidencia, que se estima que cada medio minuto una persona sufre uno en el mundo. Sin embargo, no es tan común en personas de edad joven, que sólo ocupan un 5% de los casos afectados.

Este estudio concluye que las personas jóvenes y sanas, con mutaciones ocurridas en ambos genes, son más propensas a sufrir ataques cardíacos de este tipo, debido a que poseen niveles más altos de triglicéridos en sangre, duplicando así la probabilidad de padecer esta clase de infartos. #El malestar que ocasionan las Enfermedades #Salud