Encuentran garabato en forma de zigzag sobre una concha. Fue realizado por un Homo erectus que habitó en Indonesia hace quinientos mil años.

Algunas líneas trazadas en forma de zigzag sobre una concha, hallada en Indonesia, es el grabado de mayor antigüedad. Fechado de hace quinientos mil años, el sorprendente dibujo no fue realizado por un humano moderno, sino por un hombre prehistórico: el Homo erectus.

Esta es la primera ocasión que se le reconoce tal habilidad a esta extinta especie. El descubrimiento ha sido dado a conocer en la publicación Nature. Hace cuarenta mil años, y quizás mucho antes, los hombres prehistóricos ya pintaban en los muros de cavernas de Indonesia y Europa.

Otros grabados más sencillos, de tonalidad ocre, que fueron hallados en Sudáfrica, tienen una antigüedad cercana a los cien mil años y a inicios del 2014, un grupo de investigadores anunciaron el descubrimiento de un grabado abstracto en una caverna de Gibraltar, la cual fue habitada por hombres de neandertal.

Pero hasta el reciente hallazgo, ninguna técnica de esta clase había sido reconocida en el Homo erectus, antecesor de los neandertales y los humanos actuales. Esta última especie apareció en el continente africano hace dos millones de años y llegó hasta la isla de Java en Indonesia, antes de ocurrir su extinción, hace aproximadamente ciento cuarenta mil años.

El grabado en cuestión está realizado en la concha de una variedad de mejillón de agua dulce, el cual fue recuperado en la década de 1890 por Eugène Dubois, paleontólogo francés, en una zona al este de Java, llamada Trinil. En este sitio Dubois, halló los primeros vestigios fósiles de Homo erectus y otros huesos humanos de enorme antigüedad.

El grabado se habría perdido para siempre, de no haber intervenido Josephine Joordens, especialista en Biología de la Universidad de Leiden, la cual estudiaba la manera en la que el Homo erectus aprovechaba los recursos marinos de la zona de Trinil. Una de las conchas que más llamó su atención poseía débil patrón en zigzag, muy complicado de identificar.

Al observar el grabado en el microscopio se hizo evidente que el trazo había sido realizado de manera intencional. Los patrones de erosión que exhiben las ranuras, cada una de ellas de 1 centímetro de largo, dejan ver un ostensible envejecimiento y no se aprecian espacios entre cada giro, lo cual indica que el autor del garabato ponía atención a los detalles.

El dibujo fue grabado en una concha fresca y apenas realizado se habría visto como un conjunto de blancas líneas sobre un fondo oscuro. La concha tiene todavía incrustados granos de arena, los cuales cuentan con una antigüedad de quinientos mil años.