Ya desde hace muchos años atrás la fuerza de la naturaleza ha demostrado su valía y en muchas ocasiones desafortunadamente han acaecido sucesos que han producido muchas muertes. Sin embargo, esto ha hecho que el ser humano sin duda alguna, y en concreto los científicos, puedan tener un amplio conocimiento acerca de los estos fenómenos naturales en ocasiones catastróficos.

Tsunamis, terremotos, erupciones volcánicas, tormentas, etc., han devastado miles de hogares y ciudades tanto que incluso éstas han tardado en recuperarse. Si nos remontamos a la época romana, recordaremos la famosa erupción volcánica que acabó con la totalidad de la ciudad romana Pompeya y que lo hizo inesperadamente y cuando estos ciudadanos hacían su vida cotidiana allá en el año 79.

Por nombrar otra fuerza demoledora de la naturaleza, el terremoto que se produjo en Haití fue algo insólito y uno de los peores desastres naturales de la historia de la humanidad. Este suceso se llevo por delante la vida de muchos haitianos en el año 2010.

Otras revelaciones de la naturaleza, sin embargo, no producen ningún daño y simplemente demuestran la fuerza que puede llegar a tener. Tal es el caso del Volcán Popocatépetl, situado en la ciudad de México. Esta estructura geológica ha registrado en el último día 73 exhalaciones con carácter de baja intensidad y a su vez han sido acompañadas por emisiones de ceniza, gas y vapor de agua. Por otro lado, este lunes día 29 de diciembre, el Volcán se manifestó produciendo una explosión que desembocó en una columna repleta de humo que alcanzó hasta dos kilómetros de altura.

Esta kilométrica columna se produjo por la mañana, prácticamente a las 8 de la mañana. La ceniza expulsada por el Volcán Popocatépetl afortunadamente tuvo moderado contenido de ceniza y se desplazó hacia el noroeste de la Ciudad de México. La fuerza de este Volcán siguió manifestándose y tal es así que ayer casi a las 12 horas menos 10 minutos fue registrada otra explosión pero con emisiones de gas, un bajo contenido en ceniza y también vapor de agua. Sin embargo, esta vez la altura de la ceniza incrementó hasta los 5 kilómetros de altura y esta vez se digirió hacia el este.