Fuente de grandes temores para la humanidad, desde que se supo que uno de ellos acabó con los dinosauros en la faz de la Tierra, hace unos 65 millones de años, los meteoritos han captado la atención de los científicos casi de manera permanente. Sin embargo, desde que en el 2013 una roca caída del espacio derivó en 1,500 heridos, tras impactarse en la ciudad de Cheliábinsk, en Rusia, las alarmas se activaron aún más, ante una catástrofe de esta clase. Y en busca de disminuir al máximo los riesgos de la caída de un asteroide, las agencias espaciales más importantes de Europa se han preparado, creando un protocolo especial para estos casos.

De entrada, todas ellas han intensificado sus afanes en la creación de un sistema para la detección de asteroides, con órbitas que pudieran significar un riesgo para la vida en la Tierra. Pero aún más, sabiendo cómo avistarlos y calcular su peligrosidad, el desafío pendiente es cómo desviar su curso o, mejor aún, destruirlos sin que esto implique un mayor riesgo para nuestro mundo. Para ello se utilizarán tecnologías actuales, pero que aún no han sido probadas lo suficiente.

Parecería que la amenaza de los asteroides con posibilidades de impactar en la Tierra es más elevada de lo que se nos da a conocer, ya que, inclusive antes de emprender el tan ansiado viaje tripulado a Marte, la NASA tiene proyectado visitar una de estas rocas errabundas, para conocer sus secretos y las claves para nulificarlas. Los científicos están convencidos de que, entre mejor se conozca a los asteroides, será más sencillo deshacerse de ellos o por lo menos controlarlos.

Un plan más vasto es el de capturar un asteroide y traerlo hasta la órbita de la Luna, para que, gracias a la fuerza de atracción de nuestro satélite natural, este quede sujeto en esta ubicación espacial. Así será más sencillo estudiar sus secretos desde la Tierra y evaluar la capacidad de la tecnología actual para redirigir estos bólidos siderales.

Voceros de la NASA afirman que, cuando sea factible desviar un asteroide de su curso utilizando un robot y así trasladarlo a donde queramos, se tendrá entonces la capacidad de alejar cualquier clase de roca espacial que pueda amenazar la vida en la Tierra.

La agencia Roscosmos, de Rusia, ha dado a conocer su interés de crear un escudo que proteja a la Tierra de impactos de asteroides. Pero hasta la fecha no ha detallado como sería construido este entramado protector, más allá de que precisaría de varios telescopios en órbita para la detección de los objetos espaciales de alto riesgo. Posteriormente se utilizarían misiles para interceptar y desviar o destruir al bólido.

Finalmente, conviene destacar que la Agencia Espacial Europea (ESA) ha preparado un protocolo de respuesta ante el posible impacto de un meteorito de aproximadamente 12 a 38 metros y que viajara a 12 kilómetros por segundo. La idea es valorar la manera en la que podría reaccionar el continente europeo ante una catástrofe de este tipo.