En la búsqueda de planetas con condiciones para posibilitar la vida, los investigadores se concentran principalmente en aquellos que giran en torno a estrellas de masa moderada, es decir, las más abundantes en el cosmos.

No obstante, una reciente investigación por parte de la Universidad de Washington señala que, tal vez, buena parte de esas búsquedas sea infructuosa, en tanto que hace mucho tales mundos pudieron haber perdido las condiciones de albergar formas de vida, por las altas temperaturas que experimentaron en su periodo de formación.

Un entorno parecido al infierno es el que prevaleció en estos planetas en sus etapas tempranas, con temperaturas cercanas a los mil grados Celsius, lo cual puso en punto de ebullición sus océanos y terminó con su atmósfera. Cierto efecto químico hace que tengan un elevado contenido de oxígeno, lo cual podría tomarse como una positiva señal, pero es más probable que carezcan de agua. Por tal motivo los investigadores llaman a esos mundos los "espejismos de la Tierra".

Las estrellas de moderada masa, también conocidas como enanas M, son de menor tamaño que el Sol y tienen una menor luminosidad, por lo cual, el área habitable, la zona espacial en la que puede haber H2O en la superficie de un planeta, suele hallarse bastante cerca.

Los planetas próximos a sus estrellas son más sencillos de hallar que los planetas más alejados de ellas. Los científicos encuentran y calculan tales mundos al estudiar la sutil disminución de la luz cuando se mueven por delante de su sol. Otra vía para identificarlos es la medición de un pequeño bamboleo de la estrella, producto de su interacción con el planeta. A esto se le llama método de velocidad radial.

Un mundo que concentre tales condiciones es considerado como candidato para propiciar la vida, pero los astrónomos involucrados con el estudio, publicado en la revista Astrobiology, recomiendan no ser demasiado optimistas. Y es que los planetas más prometedores para permitir la vida, es factible que hace mucho dejaran de serlo. La atmósfera y el agua de muchos de estos cuerpos espaciales, cercanos a estrellas de masa moderada, muy posiblemente fueron consumidas por el calor, cuando tales planetas se hallaban en tempranas etapas de su formación.

Otra circunstancia negativa para la conservación de las atmósferas de los planetas extrasolares es que las estrellas enanas M emiten muchos rayos X y luz ultravioleta, los cuales hacen que se incremente la temperatura de manera extrema y propician que el gas sufra una intensa expansión y escape al espacio exterior. De manera que, a juicio de los investigadores, varios de los mundos del área habitable de las enanas M podrían haberse secado por esta dinámica desde el comienzo de su formación, reduciendo casi al mínimo sus posibilidades de albergar la vida.