Luego de un dilatado y animado debate, no exento de polémicas, un equipo de científicos anunció el año pasado que la nave Voyager 1, lanzada por la NASA, se encontraba allende el Sistema Solar, luego de 36 años de travesía. Así, la Voyager 1 se convertía en la primera creación humana en conseguir ese logro, y es hasta la fecha el artefacto de manufactura terrestre que más lejos ha llegado a las profundidades del espacio.

Y aunque inicialmente los astrónomos creían que el entorno interestelar sería apacible, quieto y suave, en poco tiempo se percataron que en realidad no sería tan tranquilo como habían considerado. Desde que la Voyager 1 se posicionó más allá de la heliósfera, la burbuja formada por el viento solar que rodea a nuestra estrella y los planetas que la rodean, ha sido alterada por tres de los denominados "tsunamis" del espacio, es decir, grandes ondas de choque que se presentan cuando el Sol experimenta eyecciones de masa coronal, lanzando nubes magnéticas de plasma desde su centro, con la fuerza necesaria para afectar el plasma de mayor densidad que se extiende entre las estrellas.

La onda más reciente, que inició el anterior mes de febrero, aún sigue extendiéndose al exterior del Sistema Solar. Se trata del "tsunami" de más extensa duración que se ha manifestado en nuestra zona del cosmos. A juicio del profesor de física de la Universidad de Iowa, Don Gurnett, tales ondas de choque podrían ser más habituales de lo que se había pensado hasta el momento. Gurnett ha dado a conocer este estudio ante los miembros de la Unión Geofísica Americana, en una reciente reunión en San Francisco.

Por otra parte, Ed Stone, científico participante en la misión Voyager, ha comentado que el "tsunami" espacial provoca que el gas ionizado que se encuentra en el exterior vibre o resuene como lo haría una campana. Esta tercera onda de choque, que inició desde febrero, aún se encuentra propagándose, de acuerdo a datos obtenidos en noviembre. Debido a tal fenómeno la sonda espacial se ha desplazado hacia el exterior de nuestro Sistema Solar, aproximadamente 400 millones de kilómetros.

Los científicos no tienen en claro las causas de la inusual duración de este "tsunami espacial" y también desconocen la velocidad real con la cual se está desplegando o la extensión del cosmos que abarcará finalmente. Gurnett, el líder de la investigación, espera que el "tsunami" se propague hasta lo profundo del cosmos, tal vez al doble de la distancia entre nuestra estrella y donde la sonda Voyager se ubica en este instante.