La Enfermedad de Alzheimer es una enfermedad del Sistema Nervioso Central clasificada dentro de los trastornos neurológicos degenerativos. Esto quiere decir cuando desarrolla la enfermedad se van perdiendo progresivamente algunas de las funciones cerebrales más importantes.

Todo ello comienza a manifestarse con deterioro cognitivo y de la conducta, como por ejemplo, que los pacientes olviden lo que han dicho hace unos minutos, o dónde han dejado las llaves tan solo un momento después de llegar a su casa, lo que puede llevar a confusión con una demencia por edad avanzada.

Lo que ocurre en esta enfermedad es que las neuronas de ciertas zonas del cerebro se atrofian y mueren por lo que se pierde funcionalidad en dicha zona cerebral. La enfermedad tiene un pronóstico malo según pasa el tiempo, debido a que cuanto mayor es el número de neuronas atrofiadas y muertas, mayor es el grado de deterioro en las capacidades cognitivas del paciente, llegando éste a no acordarse de sus familiares más cercanos e, incluso, llegando a atacarlos agresivamente. A medida que avanza la enfermedad se van manifestando más síntomas, como trastornos del lenguaje, cambios de humor repentinos y aislamiento social de estos pacientes, siendo incapaces de comunicarse.

Cada año se diagnostican en el mundo miles de casos de esta enfermedad, que lamentablemente termina con la muerte del paciente debido a que éste termina postrado en una cama, sin movilidad alguna y cuya causa de muerte suele ser alguna infección oportunista.

Aunque la causa del Alzheimer es aún desconocida hoy en día, hay multitud de teorías que pretenden explicar el origen de esta enfermedad.

Por otra parte, un grupo de investigadores de la Universidad de Barcelona, en España, han publicado un estudio en el Journal of Alzheimer’s Disease en el que aseveran que la activación de la proteína sirtuína 1 ejerce efectos neuroprotectores en ratones con enfermedad de Alzheimer tipo familiar.

El Alzheimer familiar constituye el 5% de los casos de la enfermedad, que se hereda genéticamente y se desarrolla en el paciente de forma prematura.

Para llevar a cabo el estudio administraron a un grupo de ratones que habían sido mutados para que desarrollasen el Alzheimer tipo familiar, un compuesto conocido como resveratrol, que podemos encontrar en la uva, durante un período de diez meses y en una cantidad no mayor que la administrada en los complementos dietéticos de este compuesto.

Tras comparar los resultados entre los ratones que habían recibido resveratrol y los que no, se concluyó que los ratones que sí habían recibido el compuesto habían mantenido más memoria y habían frenado el desarrollo de ciertos componentes fisiológicos para el desarrollo de la enfermedad. Esto lleva a que los ratones tratados con resveratrol aumentaron la actividad de la proteína sirtuína 1. Por esto, se concluyó que el hecho de que esta proteína aumente su actividad, aunque su cantidad disminuya, protege neurológicamente frente al desarrollo de síntomas del Alzheimer y modifica la progresión de la enfermedad. #El malestar que ocasionan las Enfermedades #Salud