Hoy en día, las lesiones de la médula espinal que conllevan a la pérdida parcial o total de la movilidad son casos muy frecuentes. Ello se puede producir en gran medida por accidentes traumáticos, como por ejemplo un accidente de coche que termine provocando daño en la estructura cervical aplastando a la médula espinal de la zona con la fatal consecuencia de perder la vida si la lesión es alta o quedar sin movilidad de cuello hacia abajo si la lesión se produce en la médula cervical baja. Aunque esto no es muy común y, lo que se suele producir en estos casos es una lesión en la zona lumbar o dorsal espinal lo que lleva a una pérdida parcial de la movilidad o paraplejia.

Desde el momento en el que se produce el trauma, los huesos de la columna rotos pueden rasgar a la médula espinal y provocar su lesión. Aunque no es frecuente la disección medular completa sí lo es el daño axonal que se produce en las neuronas lo que conlleva a una pérdida de la función de éstas, las cuáles siendo neuronas motoras, lleva a la pérdida de movilidad.

Las lesiones medulares no solo afectan a la movilidad sino también a muchas funciones fisiológicas además de provocar diversos problemas médicos. Las alteraciones de la respiración y del ritmo cardíaco se producen si se daña la médula cervical, el riesgo de sufrir coágulos sanguíneos aumenta multiplicándose por 3, dolor por daño de los nervios que parten de la médula, problemas intestinales y de incontinencia de orina y, graves perjuicios en la función reproductiva y sexual.

Generalmente, si la lesión no comporta tetraplejia sino paraplejia los pacientes son sometidos a fisioterapia para que puedan recuperar algo de movilidad, sin embargo, esto no los puede llevar a convertirse en autónomos para la vida diaria y, siempre necesitarán la ayuda de alguien para las tareas algo más complicadas.

La investigación avanza cada vez más en esta materia y, lo más sorprendente de ella nos llega de manos de un equipo de investigadores del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos e Ictus de Bethesda (EEUU), los cuáles han logrado mediante un ensayo con ratones con lesión medular y pérdida de movilidda y, tras administrarle un nuevo Péptido Inestinal Vasoactivo, que el 80% de ellos recuperen algunas de sus funciones motoras tales como la capacidad de poder controlar sus esfínteres y orinar de forma controlada y, en algunos de ellos, la recuperación de su movilidad.

Este nuevo péptido desactiva a los receptores de membrana celular de los proteoglicanos que se encuentran en las células nerviosas, los cuáles se encargan de mantener una buena estructura en las neuronas y, en conjunto, de todo el Sistema Nervioso Central. Así, este nuevo péptido puede moverse con facilidad entre las redes neuronales y el tejido afectado y de esta manera introducir el compuesto en la médula espinal. Esto abre nuevas y alentadoras fronteras al tratamiento de la parálisis muscular derivada de la lesión medular y se tendrá que continuar investigando para poder llevarlo a la clínica y utilizarlo en el hombre. #Salud