El año que recientemente ha comenzado, será más largo que los anteriores por el hecho de que los relojes serán ajustados para compaginarse con una reducción en la rotación de nuestro planeta. Esto es lo que ha recomendado el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia (IERS) del Observatorio de París, a las autoridades que les corresponde la medición oficial del tiempo.

Cabe mencionar que el segundo adicional (o intercalar) se aúna al llamado Tiempo Universal Coordinado (UTC) para conservar la escala temporal que tienen los relojes atómicos, es decir, los de mayor precisión en el planeta, conforme a la rotación terráquea. La escala temporal manejada por tales relojes es bastante más confiable y exhibe una mayor estabilidad que la establecida conforme a la rotación de la Tierra, y de no adicionar ese segundo intercalar, se separarían de manera progresiva e inevitable.

Ese segundo adicional no se sumará el día final del 2015, cuando suene la última campanada de las fiestas de Año Nuevo, sino que se añadirá un instante antes de la medianoche del 30 de junio, cuando los relojes estén listos para llegar al día 1 de julio.

No existen relojes más precisos que los atómicos, los cuales basan su funcionamiento en las vibraciones que acontecen en el interior de los átomos. Hace un par de años, dos relojes atómicos en fase experimental y cuyo mecanismo estaba basado en los átomos de iterbio, lograron una nueva marca por la precisión que ofrecían.

Los relojes atómicos fueron creados por el National Institute of Standards and Technology (NIST), en los Estados Unidos y funcionan a manera de metrónomos o péndulos capaces de dar la hora exacta con total precisión desde 21 siglos atrás. Científicos del NIST han comentado que sus relojes ofrecen una estabilidad mayor a la que podría ofrecer cualquier otro reloj atómico. Se ha calculado que la actividad de los relojes del NIST es hasta diez veces más óptima que cualquiera de los resultados reportados por otros relojes parecidos.

Ahora bien, desde hace tiempo ha existido un intenso debate acerca de si se debe eliminar o no el segundo intercalar y dejar entonces que la hora atómica se distancie paulatinamente de la hora solar. Algunas naciones han hecho la propuesta de no seguir con esa medida, por lo complicado que resulta realizar la modificación en los sistemas que se basan en una sincronización precisa, por ejemplo, Internet y complejos sistemas informáticos. También se argumenta que se requiere un gran esfuerzo y tiempo, para la programación de equipos manualmente y con el inevitable riesgo de equivocaciones humanas.