Recientes investigaciones han recopilado todo lo que se ha descubierto acerca del 67/P Churyumov Gerasimenko, desde el arribo de la misión Rosetta. En noviembre del año pasado, la misión Rosetta de la ESA marcó un parteaguas en la historia de la astronáutica al conseguir el aterrizaje de la sonda Philae -tras varias dificultades-, en el cometa 67/P Churyumov Gerasimenko. Y si bien la hazaña recibió una gran cobertura, al ser considerada un enorme logro para la exploración espacial, para muchos científicos fue solo el punto de partida, para acercarse a los enigmas asociados a los cometas y otros bólidos siderales. En efecto, se abre ya una nueva vía de investigación en este asunto. Una que está permitiendo el análisis más minucioso y preciso que jamás se haya efectuado con relación a un cometa. La ciencia -en especial la astronomía y la astronáutica- tiene ante sí un inédito y ambicioso capítulo por escribir. Por este motivo, una publicación tan prestigiosa como Science, ha lanzado un número especial dedicado al proyecto Rosetta.

Hasta siete investigaciones distintas han involucrado a científicos de las más diversas nacionalidades e instituciones, en una tentativa por conocer las características orográficas, atmosféricas, la composición y la forma del cometa 67/P Churyumov Gerasimenko. Definitivamente estamos ante el cometa más analizado en los anales de la astronomía. En tres de estas investigaciones, dirigidas por los estadounidenses Michael A'Hearn y Dennis Bodewits, del proyecto OSIRIS, se han obtenido valiosos datos acerca del surgimiento del cometa, la evolución que ha tenido su superficie y cuál podría ser su tiempo máximo de vida antes de desintegrarse por completo. Para realizar sus estudios, A'Hearn, Bodewits y su equipo se han valido de OSIRIS; un instrumento de alta tecnología que incluye cámaras de alta precisión. Una de ellas está enfocada en el núcleo del cometa 67/P Churyumov Gerasimenko y otra se concentra en la nobe de gas y polvo que rodea al bólido.

Science detalla uno de los estudios emprendidos por OSIRIS, en el cual se descubrió una curiosa particularidad de este cometa: está integrado por dos lóbulos vinculados por una suerte de cuello. Las imágenes del cometa obtenidas por OSIRIS, nos hacen pensar en un patito de goma. Los científicos han comprobado que mucha de la eyección de gases que se presenta en el bólido, se da en ese cuello, ya que las cámaras de OSIRIS han logrado fotografías de chorros de escombros y gas. Este descubrimiento ha llevado a los astrónomos a la pregunta acerca de si 67/P Churyumov Gerasimenko pudo surgir de la integración de dos cometas de menor tamaño o si su apariencia actual pudo haberse alcanzado a partir de un cuerpo rocoso de mayores dimensiones que se hubiera ido contrayendo por su centro, hasta terminar con la estampa de una manzana comida en su zona central.