Un equipo de astrónomos logró demostrar que es posible saber la edad precisa de una estrella, por la velocidad que exhiba en su rotación. Las estrellas se muestran más lentas con el paso de los años, pero hasta hace poco, no existían los medios o el método para apoyar esta observación con datos minuciosos.

Ahora, por primera ocasión, un grupo de astrónomos de los Estados Unidos consiguió determinar la velocidad de rotación de astros que tienen miles de millones de años de edad. Es una solución que solventa un desafío de amplia trascendencia, ya que, actualmente, gracias a ello, los científicos pueden calcular la edad de una estrella con un margen de error que no supera el 10 por ciento.

La investigación fue dada a conocer en Seattle, USA, en un evento de la Sociedad Astronómica de USA y también fue abordado por la revista Nature en un número reciente. Cabe mencionar que medir la edad de las estrellas es algo esencial para los astrónomos, así como lo es la datación de vestigios fósiles que efectúan los paleontólogos para comprender la evolución de las especies.

El novedoso método puede ser aplicado a estrellas de las llamadas "frías" con un tamaño similar al del Sol, o incluso menores. Tales astros son los que más existen en la Vía Láctea y tienen además, un dilatado periodo de vida.

El científico Sorem Meiborn, del Centro para Astrofísica Harvard-Smithsonian, quien encabezó la investigación, menciona que esas estrellas fungen como postes de luz, capaces de iluminar, inclusive, las regiones más antiguas de la Vía Láctea. Por otra parte, las "estrellas frías" son las que cuentan con más planetas parecidos al nuestro, de acuerdo a las observaciones astronómicas.

Tal y como sucede con el Sol, muchas de sus características, como la masa, luminosidad, tamaño y temperatura, se conservan más o menos idénticas durante casi toda su vida. Lo anterior complica mucho la tarea de medir la edad de estos astros. De allí lo relevante de la solución de calcular la edad de una estrella por medio de su velocidad de rotación. Es un procedimiento que ya había sido anticipado en la década de 1970 y posteriormente, en el 2003, fue llamado girocronología.

Para tener mayor precisión en ese cálculo, los astrónomos utilizan como referencia las manchas solares que tienen las estrellas en su superficie, las cuales se mueven de acuerdo al giro del astro, y solo ven reducido su brillo en menos del 1 por ciento. Las estrellas más antiguas, por tener menos manchas solares, son difíciles de analizar, por ser además, más pequeñas.

El grupo de astrónomos, encabezados por Meiborn, se valió de imágenes obtenidas por el telescopio espacial Kepler, que se ha mantenido midiendo el trayecto de nuestro mundo alrededor del Sol, desde hace seis años. Los científicos consiguieron determinar la velocidad de rotación de treinta astros, en un cúmulo que, ahora se sabe, tiene aproximadamente 2,500 años.