Por barco o por tierra y desde América hasta el interior de Europa, los militares españoles han entrado en combate a por todo el orbe y a lo largo de la historia. Y se han enfrentado a los más variados enemigos, desde imperios enteros en Mesoamérica, hasta feroces samuráis en el Oriente. No obstante, siempre ha habido una parte del mundo que ha quedado fuera de las ansias de conquista de los soldados españoles. Nos referimos a Ausralia. Por lo menos eso es lo que se creía hasta la publicación de los aportes de Chris Maxworthy, miembro de una prestigiosa asociación historiográfica australiana. Y es que, según reportes del portal Daily Telegraph, este estudioso ha hallado varios documentos en los archivos de la marina española, que revelarían un plan español para conquistar Australia en 1793.

Y así, Carlos IV sería el artífice de este proyecto bélico, para el cual pensaba enviar nada menos que una armada de 100 barcos. Carlos IV estaba deseoso de arrebatar el vasto territorio australiano de las manos de los arrogantes lords británicos y así, trasladar el campo de enfrentamiento con los ingleses a las regiones del Pacífico. Todo lo anterior quedaría revelado en la documentación descubierta por Maxworthy.

Este insólito plan de conquista, tomó una forma más definida tras una década, luego de que, en 1780, el capitán James Cook, perteneciente a la Royal Navy, tomara para los británicos la vasta geografía de Australia. También retomó fuerza el proyecto de Carlos IV, al saber que Gran Bretaña resolvió hacer de la isla un gran presidio, para aliviar los miles de convictos que saturaban las cárceles inglesas.

Maxworthy detalla que el plan incluía atacar la ciudad de Sidney desde las colonias españolas ubicadas en Sudamérica, con una armada de cien navíos de tamaño mediano. Lo que buscaba España era disputar a Inglaterra la supremacía del Pacífico invadiendo esta zona del mundo y así evitar que los ingleses afectarán los intereses comerciales españoles tanto en Filipinas como en América del Sur.

A final de cuentas, tal y como sucedió con proyectos similares de conquista por parte de Francia y Holanda, el plan de España para arrebatarle Australia a los ingleses no se llevó a cabo. El motivo principal de esa renuncia, fue por la gran dificultad de realizar esta bélica empresa y por considerar que las características geográficas de Australia no eran las más idóneas para arriesgar tanto por ella.