El cambio climático está alterando nocivamente a los mares de nuestro planeta. El incremento de las temperaturas, el daño irremediable a los ecosistemas submarinos y el incontrolable proceso de acidificación, han empeorado las condiciones de la biodiversidad.

Un grupo de investigadores de la Universidad de California, en los Estados Unidos, ha manifestado que otro peligro se cierne sobre los mares: una intensa pérdida de oxígeno en los hábitats subacuáticos. Sarah Moffitt es la científica que encabeza el estudio en cuestión. Esta experta, junto con sus colaboradores, ha analizado la dinámica de calentamiento del océano en el más reciente evento de este tipo, hace unos 10 o 17 mil años. Así se pudo constatar de la enorme pérdida de oxígeno que habían experimentado los hábitats marinos y que han dañado enormemente la biodiversas de las profundidades. Lo anterior fue dado a conocer por el portal web PLOS ONE.

Moffitt ha subrayado que, una desglaciación prehistórica y la actual crisis del clima ocasionada por la actividad humana, no pueden ser considerados como fenómenos equivalentes. No obstante, las consecuencias del cambio climático sobre los niveles de oxígeno se presentan como algo de extrema gravedad para las formas de vida marina. Los estudios emprendidos por los investigadores exponen que, las áreas de oxígeno mínimo, han aumentado de manera alarmante desde el calentamiento oceánico más reciente.

Tal reducción de las cantidades de oxígeno deriva en un rotundo impacto sobre las plantas y animales de las profundidades. Pero además, los efectos de esta natural modificación en la temperatura de los mares, se harán aún más graves y perniciosas, si el cambio climático provocado por las actividades humanas sigue aumentando.

Al respecto, Moffitt comenta que todas las variedades de animales precisan de aguas oxigenadas para que no verse en riesgo de desaparecer. Acumulaciones de sedimento marino exponen que se ha presentado una intensa perdida de oxígeno en los océanos, desde que se derritieron las capas de hielo que cubrían gran parte del planeta, hace unos 10 o 17 mil años.

En las aguas de Chile, en el Océano Pacífico, fueron hallados vestigios de una gran pérdida de oxígeno, en un fenómeno que se extendió desde la zona superior del mar y hasta los 3 mil metros de profundidad. En varias regiones del océano, tal pérdida se ha llevado a cabo durante un periodo de tiempo de por lo menos cien años. A juicio de Moffitt, esta es una constante global, que pone en relación a distintas regiones del mundo, y que evidencia que, cuando la Tierra se calienta de manera acelerada, vastas cuencas oceánicas pueden experimentar una drástica pérdida de oxígeno, de lamentables consecuencias para la biodiversidad del mar.