En la Universidad de Yale, un grupo de científicos han logrado captar un cuásar capaz de modificar su apariencia, es decir, regular su intensidad de manera variable. Formidables "faros" en la inmensidad del cosmos, los cuásares son objetos espaciales rodeados de enigmas y detalles por descubrir. El descubrimiento de este cuásar que modifica su apariencia, podría ayudar a comprender de mejor manera la apariencia de estos objetos siderales. Los cuásares son objetos de gran luminosidad que consiguen energía a partir de agujeros negros. Hasta la fecha, los astrónomos no habían sido capaces de analizar las fases oscuras y luminosas de un cuásar, desde una misma fuente de emisión.

En la publicación The Astrophysical Journal, en una reciente entrega, se detalla cómo es que este grupo de investigadores de la Universidad de Yale, hallaron un cuásar que había atenuado su manifestación en un factor se 6 o 7, en contraste con lo que había revelado al ser observado años atrás. C.Megan Urry, catedrática de astronomía de la mencionada universidad, destacó que han revisado numerosos cuásares en esa misma región el espacio y hasta ahora han detectado uno que se ha apagado. Urry, principal responsable de la investigación, afirma que este hallazgo puede revelar mucho acerca de la naturaleza de estos objetos cósmicos.

Quien se percató de la modificación de apariencia del cuásar fue Stephanie Lamassa, investigadora asociada de Yale, en el marco de un estudio centrado en la raya 82, es decir, una zona del firmamento que se localiza a lo largo del ecuador del cielo. La raya 82 ha motivado varias investigaciones astronómicas, como por ejemplo, el Sloan Digital Sky Survey. Lamassa describe a ese extraño cuásar como una especie de regulador de intensidad. La fuente de energía del objeto simplemente se oscureció. Por el hecho de que el tiempo de vida de los cuásares sigue siendo un enigma, el descubrimiento de un cuásar capaz de alterar su manifestación en el curso de una vida humana, es algo asombroso.

Pero otro aspecto de enorme relevancia para los astrónomos involucrados en el proyecto, se relaciona con la disminución en intensidad de las líneas anchas de emisión del cuásar. Captadas por el espectro óptico, esas anchas líneas de emisión podrían tratarse de líneas de gas muy distantes para ser consumidas por algún agujero negro, pero lo bastante próximas como para ser alteradas por la energía que sí es absorbida por ese agujero negro. Lo que piensan los investigadores es que, de acuerdo a lo evidenciado por las líneas de emisión, el agujero negro pudo haber recibido menos gas y con ello, fue emitiendo menores cantidades de energía. Fue entonces que el cuásar reguló la intensidad de su manifestación y muchas de sus anchas líneas de emisión dejaron de ser captadas.