Los científicos piensan que los choques entre embriones planetarios hicieron surgir los asteroides. ¿Y qué tal si los asteroides, más allá de lo que se ha considerado acerca de ellos, no fueran el material con el cual se conformaron los mundos del Sistema Solar sino sencillos subproductos de impactos entre cuerpos de mayor tamaño que ya existían?

Ese es, justamente, el revolucionario planteamiento que expone en la revista Nature, un equipo de investigadores de la Universidad Purdue y del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

El estudio, en efecto, señala que la formación de los planetas del Sistema Solar y la aparición de los asteroides pudo haberse llevado a cabo justo de manera contraria a lo que se pensaba hasta el momento. Y en este caso, serían las colisiones entre los embriones planetarios, es decir, las semillas de los mundos que actualmente integran nuestro Sistema Solar, fueron las que propiciaron que surgiera el material que, a la postre, formaría a los asteroides.

Si un fragmento de asteroide cae a nuestro planeta es denominado como meteorito. Y durante más de cien años los científicos han analizado los pequeños fragmentos de roca fundida y solidificada, denominados como "cóndrulos", que existen dentro de muchos de ellos. Si un meteorito incluye cóndrulos se le denomina condrita y se sabe que por lo menos el 92 por ciento de la totalidad de los meteoritos son condritas.

No obstante, y de acuerdo a la explicación de Jay Melosh, de la Universidad de Purdue y una de las principales autoridades internacionales en la materia, nadie puede explicar con certeza cómo esos cóndrulos llegaron a conformarse. Melosh opina que comprender el origen de los cóndrulos es como asomarse por el ojo de una cerradura. De manera que, aunque no podamos observar lo que acontece detrás de la puerta, sí que obtenemos una clara visión de una zona de la habitación y podemos conocer más acerca del origen del sistema solar.

No obstante, asegura Melosh, hemos hallado un modelo de impacto que explica de buena manera, lo que se conoce acerca de este singular material, y también sobre el temprano sistema solar. Y lo anterior apunta a que, contrariamente a lo que se había considerado acerca de los meteoritos, los asteroides no son en esencia el material sobrante de la formación de los planetas y tampoco los cóndrulos son condicionantes para que se forme un mundo.