Un grupo de científicos de los Estados Unidos, ha dado a conocer el hallazgo de ocho inéditos planetas en una zona espacial donde podría haber surgido la vida. De entre ellos destacan dos de los exoplanetas más similares a la Tierra, de los que han sido hallados hasta la fecha. Este descubrimiento incrementa a mil, la cantidad de planetas detectados con el apoyo del telescopio espacial Kepler.

Lo anterior fue dado a conocer por medio de un comunicado emitido por el Instituto Smithsonian y la Universidad de Harvard. El responsable principal de la investigación, Guillermo Torres, afirmó que casi todos estos planetas exhiben grandes posibilidades de ser rocosos, como lo es el nuestro. Torres, reportó el descubrimiento a la Sociedad Estadounidense de Astronomía.

Estos ocho nuevos mundos se localizan en una región del espacio denominada como "Ricitos de Oro" (Goldilocks) de sus astros, esto quiere decir, que orbitan a una distancia de sus estrellas, que permite la existencia del agua y por ende, la posible aparición de formas de vida. Del grupo de planetas mencionado, los astrónomos detectaron dos muy parecidos al nuestro, nombrados como Kepler-438b y Kepler-442b. Son mundos que giran alrededor de estrellas enanas rojas, las cuales son menores y más fríos que el Sol.

El planeta Kepler-438b, cada 35 días, completa una vuelta alrededor de su estrella. Cuenta con un diámetro 12 por ciento mayor que nuestro planeta y existe un 70 por ciento de posibilidades de que sea rocoso, de acuerdo a las estimaciones de los investigadores encabezados por Torres. Por lo que se refiere a Kepler-442b, completa una vuelta alrededor de su astro en 112 días, es un tercio más grande que nuestro mundo y ostenta un sesenta por ciento de probabilidades de ser rocoso.

Se considera que un exoplaneta se ubica en una región del espacio habitable, si recibe aproximadamente una cantidad parecida de luz solar a la que recibe la Tierra. En estas óptimas circunstancias el agua ni se evapora, ni se congela.

Y así, los astrónomos piensan que el planeta Kepler-442b cuenta con un 97 por ciento de posibilidades de ubicarse en una región habitable, con relación a su estrella, en tanto que recibe cerca de dos tercios de la luz solar que recibe nuestro mundo. En el caso del planeta Kepler-438b, este recibe un 40 por ciento más luz solar que nuestro propio planeta y tiene un 70 por ciento de probabilidades de ubicarse en una región del espacio habitable.

A juicio de David Kipping, otro de los científicos relacionados con este descubrimiento, si bien no puede saberse con total certeza si tales mundos son habitables, si puede afirmarse que son fuertes candidatos para albergar formas de vida, por sus condiciones astronómicas.