Investigadores de la Universidad del Sur de California, en los Estados Unidos, han conseguido identificar ocho diferentes variaciones genéticas del cerebro humano, los cuales se relacionan con el tamaño de sus componentes esenciales. El hallazgo podría ser de gran aprovechamiento para futuros tratamientos contra el mal de Alzheimer, casos de autismo y otras complicaciones neurológicas.

Los científicos han recopilado numerosas capturas de resonancias magnéticas y han detectado las distinciones genéticas de más de treinta mil personas, con el objeto de comprender cuáles de ellas, afectan el tamaño de componentes esenciales del cerebro. Lo anterior fue reportado por el sitio web de la mencionada institución universitaria.

El estudio se concentró en datos genéticos obtenidos de las siete zonas de la corteza cerebral encargados de la memoria, la motivación y el movimiento. Los individuos poseedores de por lo menos una de las ocho variaciones identificadas, exhibían por lo menos una de las zonas de la corteza cerebral de menor tamaño, en comparación con las de personas sin esta clase de alteraciones en su cerebro. Son modificaciones genéticas asociadas a males como el cáncer y distintas enfermedades mentales.

Uno de los participantes de la investigación, Paul Thompson, señala que, han logrado identificar ocho genes capaces propiciar la erosión o el desarrollo del cerebro. Este científico puntualiza que, cualquier variación de estos genes, podría provocar la alteración de las capacidades naturales del cerebro en un porcentaje del dos y el tres por ciento. Es un hallazgo sumamente aprovechable para diseñar tratamientos contra variadas enfermedades mentales.

El consorcio responsable de esta investigación, se llama Enigma y los científicos participantes en el estudio refieren que, buena parte de sus conclusiones, se deben al buen uso de una estrategia de computación, capaz de analizar enormes cantidades de muestras de ADN y resonancias magnéticas. Thompson detalla que, la labor de Enigma consiste en revisar cada pixel de las imágenes y compararlo a detalle con cada genoma recopilado. Se trata de crear un mapa de cómo emprender esta dinámica neurocientífica.

Las muestras de ADN fueron obtenidas de naciones como Estados Unidos, Camboya, Sudáfrica y otros más. Thompson añade que los escáneres utilizados para analizar las resonancias magnéticas son bastante caros y para estudiarlos de acuerdo a la estrategia planteada por Enigma, es preciso contar con computadoras de gran potencia. Además, si esta información es combinada con referencias de ADN, deriva en que se obtenga una cantidad de información demasiado grande, como para manejarla fácilmente por Internet. Lo que los científicos de Enigma están tratando de hacer es distribuir en varios centros de estudio, una serie de algoritmos para el procesamiento de una cierta cantidad de imágenes, para posteriormente valorar y combinar los descubrimientos de cada centro.