Investigadores de un instituto científico de Nápoles, en Italia, han logrado descifrar el texto de un pergamino de gran antigüedad, el cual, de hecho, fue quemado por la lava del volcán Vesubio, en una erupción de hace dos milenios. Hasta la fecha sólo habían podido ser leídas algunas palabras, pero los adelantos tecnológicos, en especial el uso de rayos X, podría llevar a redescubrir obras grecolatinas de enorme trascendencia en numerosos papiros que, por delicados y maltratados, no se pueden desenrollar y analizar. Lo anterior fue reportado por la publicación Nature Communications.

Al hacer erupción en el año 79 de nuestra era, el volcán Vesubio en Italia, terminó con las cercanas urbes de Herculano y Pompeya, las cuales quedaron sepultadas bajo la ceniza y las rocas. No se salvaron ni las más sencillas viviendas, ni las residencias lujosas. En la ciudad de Herculano, una biblioteca perteneciente al cuñado de Julio César también fue sepultada por las cenizas y las rocas. Este recinto fue rescatado en el siglo XVIII e incluye numerosos rollos de papiro, actualmente marchitos por el fuego, como si fuesen antiguos troncos calcinados o largos pedazos de carbón.

Diferentes expertos han intentado desenrollar estos ancestrales documentos para descifrar sus textos, pero muchos de ellos quedaron arruinados en el proceso. Inclusive se trató de usar métodos químicos pero también derivaron en lamentables consecuencias. La biblioteca del supuesto cuñado del emperador Julio César, incluye más de 700 documentos y es factible que el cincuenta por ciento de ellos, aún sean legibles.

Hace seis años, Brent Seales, un científico de Lexington, Estados Unidos, uso por vez primera un sistema de rayos X para estudiar el interior de un par de papiros cerrados. Y aunque fue una buena tentativa, no se tuvo éxito. Actualmente los científicos han ensayado una técnica distinta, denominada como tomografía de fase de rayos X, la cual se usa en el ámbito médico para analizar detalles profundos de los tejidos blandos, como es el caso de los pulmones o el cerebro.

Este procedimiento funciona a través del contraste de la retractación de rayos X (y no la absorción) en los materiales analizados. En el ancestral documento, las letras escritas con tinta se levantaron, como en relieve, 0.1 milímetros. Eso permitió que los investigadores pudieran detectar la tinta, con los rayos X emitidos por un acelerador de partículas en Grenoble, Francia.

Los científicos pudieron así, leer un alfabeto griego y palabras sueltas. Se piensa que el papiro en cuestión contiene un texto de Filodemo (110-40 a.C.), poeta y filósofo antiguo que defendía la doctrina de Epicuro, pensador que vivió doscientos años atrás, y que enseñaba una perspectiva materialista de la realidad.