Podemos adelantar que esta investigación reveló aspectos sorpresivos y que diferentes equivocaciones en registros pasados han conducido a estimaciones no exactas. Y así, algunas de las criaturas más grandes del planeta viven en el fondo del mar. No obstante, varios de ellos son animales elusivos, extraños o que habitan en zonas aisladas, por lo cual, realmente es difícil saber cuál es su real tamaño y lo más que pueden llegar a medir.

Lo anterior ha derivado en testimonios erróneos y falsedades en los reportes científicos, o bien, en leyendas para la cultura popular. Para subsanar estas equivocaciones, académicos y estudiantes de instituciones universitarias han evaluado el tamaño de veinticinco variedades marinas, como calamares, escualos y cetáceos, es decir, de las criaturas más grandes de las profundidades. De este modo esperan revisar y corregir equivocaciones pasadas y obtener datos de mayor exactitud.

El estudio se efectuó con ejemplares de un museo; referencias de coleccionistas e investigadores; especímenes de centros pesqueros, e inclusive, obteniendo ejemplares a la venta en populares tiendas virtuales. Los resultados fueron divididos en especies y filios. Algunos de ellos revelan cosas asombrosas, como por ejemplo, que la esponja más grande del mundo es la Xestospongia muta, abundante en las aguas caribeñas y que el ejemplar más grande de este animal del que se tuvo noticia fue un atractivo turístico de la isla de Curaçao, en la década de 1990. Medía más de 2,5 metros.

Por lo que se refiere a las medusas, la más grande del mundo es la conocida como "melena de león", la Cyanea capillata. El espécimen de mayor tamaño jamás registrado poseía tentáculos de 36.6 metros y fue hallado en las costas del este de USA. En cambio, la medusa más pesada es la de Nomura, la que puede tener un cuerpo de más de doscientos kilogramos.

Los autores de la investigación, encabezados por el científico Craig McClain, consideran que las condiciones del ambiente podrían propiciar la aparición de especies de mayor tamaño, así como a circunstancias en las que tener grandes dimensiones puede ser sumamente positivo. Ese es el caso de la almeja gigante, la cual puede llegar a medir 1.37 metros, por el hecho de que obtiene alimento adicional de bacterias simbióticas de tipo fotosintético. De la misma manera, las ballenas azules y las especies de tiburones de mayor tamaño corren menos riesgo de padecer inanición. Si su entorno queda escaso de alimentos, estos animales cuentan con la masa necesaria para aguantar un traslado sin comer, hasta llegar a un ambiente más rico en nutrientes.