En cierto sentido, los meteoritos son testigos de una dilata y agitada historia. Estos son trozos de asteroides que surgieron en las etapas más tempranas del Sistema Solar, hace aproximadamente cuatro mil quinientos millones de años. Apenas un poco después de haberse formado, algunos asteroides aumentaron su temperatura debido a dinámicas radioactivas que se presentaron en aquellos tiempos del cosmos.

Gracias a ello se crearon núcleos de metal líquido protegidos con mantos rocosos de gran solidez. De esta manera, el metal líquido experimentó procesos de convección que hicieron aparecer campos que, posteriormente, al enfriarse, quedaron congelados, preservando así, datos acerca del campo magnético que existía en el tiempo de su gestación. Los meteoritos que caen en la Tierra ofrecen a los científicos una ocasión perfecta para analizar las particularidades de estos campos magnéticos, surgidos hace miles de millones de años.

Lamentablemente, algunos especialistas consideran que la información obtenida debe de ser escasa, ya que podría haberse alterado repetidamente a lo largo de la travesía de los meteoritos por el espacio, hasta llegar a nuestro mundo.

Otros expertos no comparten esta opinión, y exhiben un mayor optimismo. Uno de ellos pertenece a la Universidad de Cambridge y su nombre es Richard Harrison. Este piensa que los campos magnéticos que se encuentran en los meteoritos, son una especie de "discos duros" de la naturaleza. Así que Harrison inició una intensa investigación y lo que halló fue un modo más eficaz de estudiar la difusa información almacenada en los meteoritos.

Los resultados obtenidos por Harrison fueron publicados por la revista Nature, y exponen que la novedosa perspectiva de este científico, el considerar a los meteoritos como mensajes enviados por nacientes sistemas solares, comienza a generar interés en la comunidad de astrónomos. Y es que, para muchos, el procedimiento ideado por Harrison podría darle un nuevo impulso a la astrofísica contemporánea. De acuerdo a lo que opina Rafael Bachiller, director de un importante observatorio, las técnicas usadas en esta investigación, para analizar los campos magnéticos aparecidos en los comienzos del Sistema Solar, son sumamente innovadores y aprovechables. Bachiller inclusive piensa que, esos métodos, nos permitirán obtener, en algún momento, vestigios de campos magnéticos que se formaron a partir de la nebulosa que dio origen al protosol y los planetas que de este surgieron.

Las mediciones creadas por Harrison y su equipo de científicos, podrán ayudarnos a resolver cuestiones abiertas acerca de la durabilidad y estabilidad de las dinámicas magnéticas de los cuerpos espaciales de tamaño pequeño. Son los inicios de una suerte de paleomagnetismo, de gran valía para la solventar varias lagunas, en la evolución física y magnética del Sistema Solar.