Desde hace tiempo, la búsqueda de vida en Marte se ha trasformado en una obsesión para la humanidad. Pero también lo es la posibilidad de llegar y habitar en el planeta rojo. No obstante, Venus también se encuentra próximo a la Tierra. ¿Por qué razón no se plantea con tanto entusiasmo la posibilidad de habitar en Venus?

De inicio hay que observar que la atmósfera de Venus no es compatible con la vida tal y como la conocemos en nuestro mundo. Pero, ¿en realidad esto es así? La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) considera que hay un modo para que la humanidad pueda habitar en Venus. Es una solución ambiciosa y fascinante.

Venus es el sitio más caliente de todo el Sistema Solar, luego del Sol. Así también la presión de la atmósfera en Venus es hasta 92 veces más elevada que la de nuestro planeta. Pero además Venus carece de lunas. Sorprende, por lo tanto, que los científicos piensen que es un planeta muy parecido a la Tierra.

Venus y nuestro planeta son una especie de hermanos que fueron separados tras haber nacido. Por sus dimensiones, masa y características geológicas, son prácticamente idénticos. Venus es tan solo un tanto menor que la Tierra, cuenta con un 85 por ciento de la masa de nuestro mundo y posee un núcleo parecido y capas geológicas similares. No obstante, ¿basta con ello para poder vivir en Venus?

Ciertamente no, pero los científicos de la NASA están convencidos de que existe el modo de superar tales complicaciones, como los son su calor extremo y la densidad de su atmósfera, para que pueda alojarse allí la vida humana. Esta solución incluye ciudades levitantes justo sobre la capa de nubes de Venus, en donde los humanos podrían habitar con total comodidad. Serían módulos expansibles que estarían flotando en una zona muy particular de la atmósfera venusina.

Es un espacio ubicado a unos 50 kilómetros sobre la superficie de Venus, por encima de la cubierta nubosa de mayor densidad. En esta área de la atmósfera, la gravedad y la presión son un tanto menores a las de nuestro planeta y la temperatura solo es 17 grados más alta. Y aunque tal diferencia en la temperatura es considerable, los científicos piensan que se trata de un problema con posible resolución a nivel tecnológico.

Una plausible misión a Venus ha sido planteada en cinco etapas diferentes. La primera consiste en la exploración de Venus con un robot. Luego se realizaría una misión de treinta días, con tripulantes humanos, orbitando sobre Venus. A continuación se llevaría a cabo otra misión de un mes, en la atmósfera de Venus, en la zona habitable antes mencionada. Una misión similar, pero en esta ocasión de un año, sería la siguiente etapa y finalmente tener presencia humana ininterrumpida en Venus.

Sin embargo, los planes inmediatos de la NASA están enfocados en Marte, al cual se espera llegar con una misión humana en el 2030. El ambicioso viaje a Venus solo podría darse después de ese año. #Investigación científica