Científicos de la Universidad de Toronto, tras una investigación, señalaron que los exoplanetas podrían ser más propicios a contar con depósitos de agua líquida y otras condiciones de habitabilidad de las que hasta hace poco se pensaba.

Jeremy Leconte, becario postdoctoral del Instituto Canadiense de Astrofísica Teórica (CITA) de la Universidad de Toronto, y principal responsable de una investigación dada a conocer en la revista Science Express, comenta que los mundos con potenciales cuerpos de agua líquida podrían tener un clima mucho más similar a la Tierra de lo que se creía. Los astrofísicos habían considerado que los exoplanetas tienen una dinámica contraria a la de nuestro mundo, esto es, que siempre ofrecen un mismo lado a la estrella que los ilumina. Pero si esto es así, los exoplanetas giran en plena sincronía con su astro, de manera que siempre queda un hemisferio frente a él, en tanto que el otro hemisferio permanece siempre en heladas tinieblas.

El análisis de Leconte propone, en cambio, que conforme los exoplanetas giran alrededor de sus astros lo hacen a una celeridad tal que consiguen alcanzar un ciclo diurno-nocturno parecido al de nuestro propio planeta. Leconte opina que, si su equipo de investigadores está en lo correcto, no existe un lado frío de noche eterna en los exoplanetas, causante de que el agua quede atrapada por una descomunal capa de hielo. Si esta novedosa perspectiva del clima de los exoplanetas incrementa la capacidad de tales mundos para desarrollar formas de vida continúa siendo una cuestión sin resolver.

Leconte y su grupo de científicos arribaron a esa perspectiva, manejando un modelo climático en tres dimensiones, que diseñaron para realizar predicciones de los efectos de la atmósfera de un mundo determinado, de acuerdo a su velocidad de rotación, lo cual deriva en alteraciones climatológicas. El astrofísico apunta que el ambiente también es un factor a tomar en cuenta, en tanto que altera la rotación de un planeta y su impacto puede ser tan significativo como para rebasar la rotación sincrónica y hacer entrar a ese mundo en un ciclo diurno-nocturno.

Muchos de estos investigadores afirman que buena parte de los exoplanetas parecidos a la Tierra no deben hallarse en un estado de rotación síncrona, como se pensaba hasta muy recientemente. Los modelos manejados por estos astrofísicos exponen que tales exoplanetas contarían con un ciclo diurno-nocturno que los haría muy similares a nuestro propio mundo, aunque sus días podrían durar semanas o meses enteros.