En el planeta Tierra hay por lo menos 1, 500 volcanes en fase activa, sin considerar los volcanes que hay ocultos en las profundidades del mar. Día con día, diez o veinte de ellos hace erupción en algún lugar del orbe. Observar a uno de estos colosos arrojando lava rocas y humaredas es aterrador. Pero, ¿qué sucedería si la totalidad de los volcanes del mundo hicieran erupción simultáneamente?

Esa misma interrogante se la hicieron al experto en geología de la Universidad de Radford, en Virginia, USA, Parv Sethi, en un popular sitio web de ciencia. La respuesta del científico fue la siguiente: en un escenario así, nuestro planeta no podría resistir y sería destruido, puesto que se presentaría una cadena de catástrofes ambientales aún más terribles que un invierno nuclear. Pero no hay por qué alarmarse, puesto que los geólogos consideran que la probabilidad de que algo así acontezca es realmente ínfima, casi imposible.

Pero vale la pena imaginar lo que podría suceder ante este dantesco escenario. Sethi considera que, el entorno sería tan aterrador, que nadie desearía sobrevivir en un planeta así. El daño mayor se presentaría con los gases y cenizas volcánicas, aun tomando en cuenta que ciertos volcanes no son muy potentes. Pero otros, como el volcán de Yellowstone, se proyectan como colosales amenazas por sí mismos. De modo que, imaginarse 1,500 volcanes entrando en erupción al mismo tiempo, es como si explotara la bomba más destructiva que pudiera existir jamás.

La consecuencia inmediata es que una enorme capa de cenizas cubriría la Tierra, obstaculizando el paso de la luz solar. Nos quedaríamos en las más densas tinieblas, sin que pudiera darse la fotosíntesis en las plantas. Así que, las cosechas se perderían definitivamente y acontecería una alteración climática radical.

Sethi piensa que las cenizas podrían permanecer cubriendo la atmósfera durante una década entera. Mientras tanto las lluvias ácidas terminarían con todo cultivo que soportara la caída de ceniza y se polucionarían las corrientes subterráneas y los océanos. Sería el final de los corales y los animales marinos con conchas duras, la despedida de los peces y otras criaturas marinas.

La única forma de vida que podría sobrevivir en este ambiente infernal serían los seres extremófilos que habitan en ambientes sumamente ácidos, como por ejemplo, los respiraderos submarinos de las profundidades oceánicas y las aguas termales de Yellowstone, los cuales estarían a salvo del caos de la superficie.

Por lo que se refiere a los seres humanos, Sethi piensa que los únicos que podrían sobrevivir serían los astronautas en órbita o quienes se oculten en refugios subterráneos. Pero, a final de cuentas, el geólogo considera que, de presentarse esta erupción volcánica generalizada, los más afortunados serían quienes dejaran de existir.