Un equipo de científicos ha creado un novedoso antibiótico que acaba con los gérmenes sin que estas puedan generar resistencia, de acuerdo con un artículo difundido por la revista inglesa Nature. Es el compuesto denominado "Teixobactin", un medicamento al que bacterias como las de la tuberculosis y los estrafilococos no ofrecen resistencia alguna. El compuesto es eficaz para eliminar bacterias que han generado resistencia a otros antibióticos. Lo más asombroso es que los investigadores no detectaron que tales bacterias ofrecieran alguna oposición.

Los científicos, pertenecientes a distintas instituciones universitarias estadounidenses y teutonas, han nombrado al revolucionario compuesto como "Teixobactin", producto letal para patógenos como la tuberculosis y los estafilococos. Según los especialistas que han formado parte del descubrimiento, encabezados por Kim Lewis, profesor de la universidad Northeastern de Boston (USA), las características de este medicamento posibilitan la creación de novedosos antibióticos que eludan la resistencia de los gérmenes.

Lewis afirmó en una mesa de prensa que la oposición generada frente a los antibióticos está causando un caos en los sistemas sanitarios públicos. El científico detalló que han aplicado el medicamento en muchos animales infectados y han conseguido alentadores resultados. Asimismo, ponderó que este hallazgo es una promisoria fuente para crear antibióticos eficaces en el porvenir y una ocasión inmejorable para reimpulsar las investigaciones en ese campo. Con relación a si existe la posibilidad de que las bacterias consigan en el futuro, generar resistencia al antibiótico, los científicos en el mencionado artículo aceptan que es complicado anticiparlo, pero que, en caso de ser afirmativa la respuesta, podría tardar décadas en presentarse.

Lo que más preocupa a los autores del estudio, de acuerdo con el informe, es la veloz resistencia que han exhibido los patógenos, para hacer frente a los antibióticos. Tal resistencia ha llegado a ser más rápida que el desarrollo de antibióticos nuevos en el entorno clínico, lo cual ha derivado en una crítica situación en los sistemas de salud públicos a nivel global.

El compuesto "Teixobactin" elimina a los patógenos al dañar las paredes de sus células, una alternativa parecida a la usada por la vancomicina, desarrollada en la década de 1950, y frente al cual las bacterias no lograron generar resistencia hasta tres décadas más tarde. Además, el revolucionario antibiótico presenta tan aceptables efectos frente a los patógenos, por el hecho de que combina numerosos objetivos, de manera que la resistencia de las bacterias podría demorar en aparecer más de lo que tardó en hacerlo frente a la vancomicina.