Sin saber el número de cuenta o el nombre del tarjetahabiente, un equipo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts ha podido hacer la identificación del noventa por ciento de las personas que utilizan este recurso bancario, a partir de un registro de 1.1 millones de individuos.

Y para lograrlo, los investigadores se valieron de escasa información, solo cuatro operaciones comunes, como por ejemplo, pagar la cuenta de un restaurante, pagar un café o devolver una prenda de ropa. La investigación, que ha sido publicada en la revista Science, nos revela lo fácil que es acceder a la información personal, en nuestro tiempo.

Para realizar esta ambiciosa prueba, los científicos, especialistas en amenazas informáticas, persuadieron a una institución bancaria, de una nación no identificada, a que les permitieran revisar las transacciones que los clientes de ese banco realizaban con tarjetas crediticias, de un total de 1.1 individuos. Posteriormente la información personal (direcciones, nombres y otros datos) relacionadas con los propietarios de estos plásticos bancarios, fue eliminada de la base de datos utilizada por los investigadores.

De esta manera, los especialistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts, evidenciaron que, inclusive con escasas referencias, como lo serían reportes de compras realizadas en el interior de una pequeña zona geográfica en lugar de una sola tienda, o en un corto lapso de tiempo, en lugar de un día en específico, se puede identificar a los ciudadanos, con tan solo conocer de cuatro operaciones realizadas con sus tarjetas de crédito.

Con solo un dato adicional, como el costo de otra compra, el peligro de vulnerabilidad de datos se incrementa en un 22 por ciento. Los compradores adinerados y las mujeres, de acuerdo a la investigación, son los usuarios de tarjetas crediticias más fáciles de identificar, tal vez porque sus hábitos de consumo son más variados, derivando en patrones de compra bastante más específicos.

Las conclusiones, de acuerdo a los científicos involucrados en el proyecto, señalan que acaso sean precisos medios tecnológicos más modernos y eficaces para proteger la información confidencial de los usuarios de servicios bancarios. Y es que, de acuerdo a lo revelado por el experimento, la información confidencial de los usuarios de tarjetas de crédito, no son tan anónimos para un hacker con experiencia. De manera que, los responsables de la protección de esta clase de datos, deberían atender pruebas como la realizada por los científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, antes de que lo hagan los propios delincuentes. #Tecnología