Uno de los elementos más representativos de Japón es, definitivamente, el Monte Fuji, la montaña de mayor tamaño en el territorio nipón, con una altura de 3,776 metros. Se trata de un famoso volcán, cuya última dinámica eruptiva se dio en 1708. Esta nación asiática se encuentra en un archipiélago volcánico, y por ello, no podría esperarse hallar vestigios paleontológicos demasiado valiosos por esta parte del mundo. Sin embargo, se han encontrado restos de algunos animales prehistóricos formidables, correspondientes a especies de dinosaurios muy interesantes.

Algunos de ellos son el terópodo nombrado Fukuiraptor; una variedad de saurópodo conocido como Fukuititan, o la especie de ornitópodo denominada Fukuisaurus. Precisamente por la manera que han sido nombrados estos dinosaurios nipones, se hace patente que muchos de los yacimientos de fósiles hayan sido hallados en las cercanías de Fukui. De hecho, por la calidad y cantidad de fósiles encontrados allí, en esta comunidad se construyó un recinto museístico dedicado a la paleontología, el Fukui Prefectural Dinosaur Museum.

Esta población japonesa se ubica entre las ciudades de Osaka y Tokyo y allí puede hallarse el centro geológico más productivo del territorio nipón, en lo que se refiere a fósiles de dinosaurios. Nos referimos a la llamada Formación Kitadani del Cretácico Inferior. Es una estructura geológica de orígenes fluviales, que incluye el yacimiento, también de esta clase, ubicada en Katsuyama.

Pues bien, hace poco ha sido identificada una nueva especie de dinosaurio en el área de Fukui. Llama la atención que, en este nuevo caso, se ha optado por nombrarla de manera diferente a las demás especies de saurios que han sido encontradas en la zona. El animal ha sido llamado por los científicos, como Koshisaurus katsuyama.

Esa denominación es una manera de homenajear a la comunidad donde se localiza el yacimiento de vestigios fósiles donde fue hallada esta nueva especie. También se inspira este nombre en la palabra "Koshi", puesto que así se conocía a este lugar en el siglo VII.

Los fragmentos óseos de esta nueva especie de dinosaurio hallado en Japón, no son muy abundantes, pero se han conseguido restos de distintas zonas del cuerpo: un maxilar; una porción de vértebra dorsal; otra del pubis y una buena parte de un femur. También se estudian otros posibles fragmentos de huesos, que corresponderían al Koshisaurus katsuyama.

Por el hecho de que estos restos fósiles fueron hallados en un espacio muy pequeño, mismo que no contenía huesos de alguna otra especie de saurio, han hecho pensar a los paleontólogos que todos ellos corresponden a un mismo esqueleto y al no haberse detectado estructuras anatómicas repetidas, que todo el conjunto procede de un mismo ejemplar de Koshisaurus katsuyama.