La gripe aparece por la acción del virus de la influenza. Es un microorganismo contra el cual no existen remedios definitivos, sino solo paliativos para aminorar las molestias que ocasiona en los enfermos. Una de las recomendaciones que se hacen a las personas con gripe, es la de reposar en su cama, puesto que el sueño es un factor básico para contar con un sano sistema inmunológico. También propicia positivas respuestas del organismo a infecciones ocasionadas por virus y bacterias.

Científicos de la Universidad de Spokane, en los Estados Unidos, han descubierto que dormir más de lo acostumbrado es una acción eficaz para combatir la gripe. Se trata de un hallazgo de relevancia, precisamente cuando este cuadro patológico parece dispararse a nivel de epidemia.

Esta investigación, publicada en una revista especializada en temas científicos y médicos, señala que, además de causar afectaciones en los pulmones, donde tiende a multiplicarse, el virus de la gripe alcanza el cerebro. Pero estando allí genera una reacción que, inesperadamente, afecta al propio virus, y favorece al organismo en su intento por curarse.

La clave de este fenómeno se localiza en una proteína que tienen las neuronas, la cual incrementa la capacidad curativa del sueño y así dinamiza la recuperación corporal de los efectos de la gripe. Por lo menos eso fue lo que los científicos de la universidad mencionada detectaron en ratones de laboratorio. Sin esa singular proteína, los roedores desarrollaron síntomas más acentuados de la enfermedad y murieron en mayor cantidad que los animales de control o los normales, que sí contaban con esa proteína en sus neuronas.

Este hallazgo, de acuerdo a los científicos involucrados en el estudio, podría ayudar al desarrollo de nuevos tratamientos para combatir el virus de la influenza, y otros males derivados de patógenos, usando dispositivos intranasales en aerosol, creados para propiciar la producción de tal proteína, denominada ACPB.

En la investigación, los ratones alterados genéticamente y que carecían de dicha proteína, tenían menores periodos de sueño, luego de haber quedado infectados con una dosis del virus de la gripe, en su variedad H1N1. Se trata de la temida cepa de influenza que se esparció por todo el orbe en el 2009. Los ratones también exhibían una menor temperatura, dejaron de tener sus habituales ritmos circadianos y fallecieron en mayor cantidad que los ratones capaces de dormir largos periodos de tiempo.

De manera que, si uno se enferma de gripe, no hay que dudar de la recomendación del médico y hay que reposar en cama lo más posible, para favorecer una rápida recuperación.