Una sonda espacial ha encontrado una gran fuente de hidrógeno en la Luna, la cual podría ser aprovechada para la fabricación de combustible para vehículos astronáuticos y para generar aire respirable para los habitantes de colonias lunares del porvenir.

Se sabe que los traslados astronáuticos a nuestro satélite natural son bastante costosos, de manera que, los futuros habitantes de una colonia lunar, tendrían que pagar millonarias sumas para solicitar el envío de víveres y agua desde la Tierra. Pero todo ello podría cambiar, si los colonos tuvieran a su disposición los recursos naturales suficientes para procesar sus provisiones de manera autónoma.

Todo ello podría hacerse realidad gracias a un reciente descubrimiento. El Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) ha detectado moléculas de hidrógeno y posiblemente agua, en la Luna. El vital líquido hallado en nuestro satélite natural podría ser usado para el consumo humano, pero también se tienen otros planes para el aprovechamiento de este recurso. Se ha planteado, por ejemplo, que sirva para fabricar combustible para cohetes espaciales o bien, para la obtención de aire que pueda respirar los habitantes de futuras bases lunares.

El monitoreo espacial emprendido por el LRO revelaron que tales fuentes de hidrógeno, parecen ser más considerables en las orillas de los cráteres ubicados en el polo sur de la Luna. Timothy McClanahan, especialista de la NASA, explica que, existe un promedio de 23 partes por millón de hidrógeno en las laderas de los cráteres del hemisferio sur lunar, más que en las orillas de los cráteres ubicados en el ecuador de nuestro satélite natural.

Nunca antes se había captado una diferencia geoquímica tan acentuada, relacionada con grandes fuentes de hidrógeno, especialmente en esas áreas lunares en las que efectuó sus hallazgos el LRO. Esto último fue afirmado por científicos relacionados con el descubrimiento, en un artículo de la revista Icarus.

Tal hidrógeno pudo haber llegado a la Luna, en distintos cuerpos espaciales, como asteroides y cometas, que habrían impactado la superficie de nuestro satélite natural. Por otra parte, las moléculas de hidrógeno identificadas, también se habrían producido en la propia Luna, por la interacción de su superficie con los vientos solares, los cuales son chorros de gas que son frecuentemente arrojados por nuestra estrella. Mucha de esta energía solar es hidrógeno y este elemento podría haber interactuado con el oxígeno de las rocas y el polvo lunar, para la formación de hidroxilo y tal vez también agua.