Un equipo de investigadores de la Universidad del País Vasco y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en España, se ocupó del asunto y publicó las conclusiones de su investigación en la revista Nature.

Para realizar este trabajo, los astrónomos crearon un modelo geométrico para comprender la visibilidad de la extraña nube y así comprobar que el "penacho" de la forma nubosa, llegó a extenderse 500 kilómetros de forma horizontal. Los investigadores también pudieron medir su brillo, en distintas longitudes de onda.

En los primeros meses del 2013, aficionados a la astronomía consiguieron capturas de un penacho apareciendo al alba de Marte, en la zona del borde del disco del planeta rojo.

Y si bien ya antes las sondas en órbita, monitoreando a Marte, ya habían captado previamente tenues capas nubosas en el limbo, en esta ocasión el evento derivó en una estructura nubosa de descomunales proporciones y fue observable, durante el alba de Marte, a lo largo de diez días seguidos.

Los científicos aseguran que nunca antes había sido captado un evento así, a tanta altura, en este mundo vecino.

De acuerdo a lo que mencionan los astrónomos, en la delgada, seca y fría atmósfera marciana, los vientos levantan el polvo desde el terreno árido y rojizo, hasta alturas que pueden llegar a los 50 kilómetros.

En el interior de estas nubes de polvo marciano, pueden formarse tenues cristales de hielo y dióxido de carbono. No hay que olvidar que este último es el componente más frecuente de la atmósfera de Marte. Las nubes de cristales de dióxido de carbono y hielo, pueden ascender hasta los 100 kilómetros, impulsadas por los vientos.

De manera que, de acuerdo a las sospechas de los investigadores, el blancuzco penacho que fue captado en Marte, podría tratarse de una rara nube de esta clase, integrada por pequeños cristales de hielo y dióxido de carbono (de un tamaño aproximado de 0.1 micras).

El problema es que, para que pudieran aparecer cristales de agua a unos 200 kilómetros de altura, se deberían haber presentado temperaturas menores a los 50 grados centígrados, lo cual no corresponde a los modelos más recientes acerca del clima marciano.

Por lo cual, por el momento, con los conocimientos actuales que se tienen acerca del planeta rojo, la aparición de esta extraña nube sobre la superficie de Marte, no tiene una cabal explicación.