Una vez que el barco Beagle arribó a las islas Galápagos en 1835, el joven naturalista Charles Darwin se mostró asombrado al percatarse que cada diminuta ínsula era el hogar de una variedad particular de pinzón, una especie distinta con singulares características.

Precisamente el pájaro pinzón motivó al célebre científico Darwin, a crear el libro que fue la piedra de toque para el desarrollo formal de la Teoría de la Evolución: "El Origen de las Especies". Hoy en día, un grupo de investigadores de la Universidad de Princeton y de la Universidad de Uppsala han revelado más información sorprendente acerca de estas fascinantes aves.

Los científicos participantes en el estudio han logrado identificar un gen que explicaría las variaciones de las formas del pico, entre las distintas especies de pinzón. El análisis de estos investigadores, se ha dado a conocer en la revista Nature, en el marco de la celebración del 206 aniversario del natalicio de Charles Darwin, que se festeja hoy jueves.

En los pinzones de Darwin puede hallarse una muestra paradigmática de la radiación adaptativa. Los ancestros de estas aves arribaron a las islas Galápagos hace un par de millones de años y con el paso del tiempo expermentaron un desarrollo evolutivo que derivó en la aparición de 15 variedades identificadas de pinzones de Darwin, que se diferencian en su tamaño, estructura del pico, la forma de cantar y sus hábitos alimentarios.

En especial, las variaciones en la estructura y tamaño del pico, han posibilitado a las distintas especies de pinzón, aprovechar las fuentes alimentarias que han tenido en su entorno: sangre de iguanas, insectos, el néctar de las flores de cactus y diferentes semillas. Todo ello teniendo como impulso la dinámica evolutiva que Darwin tan bien supo explicar.

Sangeet Lamichhaney, responsable principal de la investigación, explica que él y sus colaboradores, han conseguido la secuencia de 120 aves, considerando todas las variedades identificadas de pinzones de Darwin, así como dos especies directamente vinculadas, con el objetivo de comprender su desarrollo evolutivo. Lamichhaney y su equipo de científicos analizaron numerosos ejemplares de cada especie y para algunas de ellas se capturaron temporalmente aves de hasta seis ínsulas distintas, para observar las variaciones en el interior y entre cada una de estas islas, en las Galápagos.

Lamichhaney es uno de los científicos que defiende cierto planteamiento, acerca de que el flujo genético entre las especies, ha tenido un papel preponderante, durante todo el desarrollo evolutivo de los pinzones de las islas Galápagos. Los especialistas piensan que, incluso podrían detectar indicios evidentes, de una posible hibridación entre el ancestro compartido de los pinzones de tierra y los de árboles y un pinzón curruca, que habría tenido lugar hace cerca de un millón de años.