Los científicos llaman de esta manera a los planetas ubicados un centenar de veces más próximos de su astro de lo que la Tierra se encuentra del Sol y ahora saben mejor cómo es que estos mundos aparecieron.

El telescopio Kepler de la agencia espacial estadounidense ha hallado novedosos y sugestivos planetas: algunos varias veces mayores que la Tierra; otros conformados de diamante puro; unos más que son cien por ciento acuáticos, y otros varios más localizados en lo que los astrónomos denominan como área habitable, es decir, son potencialmente aptos para tener formas de vida.

Pero entre todos estos mundos, hay algunos que son particularmente extraños por su gran cercanía con su astro anfitrión. Son mundos que están alrededor de cien veces más cercanos a su estrella de lo que nosotros estamos de la nuestra, y varias de estas órbitas, son bastante más diminutas que las de Mercurio, el planeta más interior de nuestro Sistema Solar. A estos mundos en específico se les conoce como planetas Vulcano, como un homenaje a una deidad romana protectora del fuego.

Comprender el origen de estas supertierras tan próximas a su astro es un enorme desafío para los astrónomos. Especialistas de prestigiosas universidades estadounidenses han intentado hacer lo anterior, en un reciente estudio, dado a conocer en la Astrophysical Journal Letters. En este novedoso esquema han planteado reveladores detalles. Antaño se denominaba como Vulcano al mundo más interior del Sistema Solar, que se creía podría ubicarse en el interior de la órbita de Mercurio. Sin embargo, nunca fue detectado por los científicos.

La reciente investigación ha hallado que los planetas extrasolares denominados como Vulcanos cuentan con una condicionante: en tanto mayor sea la distancia que tienen con su astro anfitrión, mayor es la masa que ostentan.

A esta propiedad, los astrónomos la han calificado como los fundamentos de una teoría de la formación planetaria del interior al exterior. El año anterior esta teoría fue propuesta por los responsables del estudio y explica que esta clase de mundos, surgieron en las ubicaciones que tienen actualmente, desde un anillo de rocas, llegadas desde las lejanías del cosmos.

La formación planetaria "in situ", a distancias muy próximas a su astro, con materiales que pudiese haber llegado de vastas zonas del anillo-crisol de planetas, es una modificación teórica rotunda, con relación al resto de las teorías que se habían manejado al respecto. Estas últimas suponían que la formación de estos mundos aconteció fuera de los discos de rocas y posteriormente se dio una migración de tales planetas a las órbitas que actualmente ocupan. #Educación