Durante su misión de tres años, el satélite Soil Moisture Active Passive (SMAP) rastreará las cantidades de agua en el subsuelo terrestre, algo que sin duda ayudará a los pobladores de tierras bajas a prevenir inundaciones, y a agricultores a combatir con tiempo posibles sequías, todo esto antes de que sucedan.

La NASA fue la encargada de poner en órbita al satélite SMAP por medio del cohete Delta 2, siendo lanzado poco antes del amanecer de este domingo primer día de febrero, desde la base aérea Vandenberg en la costa central de California.

Este satélite ayudará a elaborar mapas en alta resolución, proporcionando datos y herramientas que ayudarán a los científicos a prevenir un desastroso futuro que traerá sequías extremas e inundaciones cada vez más intensas, estos datos proyectarán también los cambios que el planeta sufrirá si el calentamiento global sigue avanzando.

Todavía se desconoce y tomará tiempo para esto, saber si el satélite pudo separarse correctamente de Delta 2, abriendo sus paneles solares, los cuales generarán la energía para alimentar al satélite en órbita.

La órbita en la que el satélite se encontrará, estará aproximadamente entre unos 690 Kms de la tierra, y una vez alcanzada esta distancia, ingenieros en tierra procederán durante dos semanas a revisar todos los instrumentos, herramientas y sistemas del satélite antes de que este comience a elaborar los mapas en alta resolución y mida los niveles de agua en el suelo terrestre.

Este es un gran avance científico, ya que los mapas que actualmente suministran datos sobre sequías e inundaciones están elaborados por el gobierno de Estados Unidos, basándose sólo en simulaciones a computadora con datos probablemente poco confiables. Una de las tareas del SAMP, comenta Dara Entekhabi, del Instituto Tecnológico de Massachusetts y líder de misión, es que el satélite hará mediciones en tiempo real que bien pueden agregarse a los pronósticos del tiempo.

El SMAP no viajó solo, junto con él se enviaron tres nanosatélites pertenecientes a la Universidad Estatal de Montana, la Universidad Estatal Politécnica de California y al Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) perteneciente a la NASA; el JPL es el encargado de financiar el proyecto con 916 millones de dólares, suficiente para los tres años en el que SMAP permanecerá en órbita.

Por último se destacó la ayuda de más de cien estudiantes universitarios que ayudaron en la construcción del diseño y la elaboración de los nanosatélites nombrados CubeSats. #Educación