Un equipo de astrónomos habría logrado detectar el misterioso elemento en nuestra propia galaxia. Además de la materia común, esa que le da forma a todo lo que se conoce y podemos observar, el cosmos está integrado por una enigmática variante de materia, la famosa materia oscura, misma que es hasta cinco veces más abundante que la materia convencional.

Se tiene pleno conocimiento de la existencia de la materia oscura en el espacio exterior a nuestra galaxia. Sin embargo, hasta la fecha había sido imposible identificarla en el interior de la Vía Láctea, por ejemplo, en las cercanías del Sistema Solar.

Recientemente un estudio científico parece haber obtenido evidencias, observaciones directas, de la presencia de este misterioso elemento, en el interior de nuestra galaxia, incluyendo la Tierra y sus proximidades. Todo ello fue detallado en un número reciente de la revista Nature Physics.

Fabio Iocco, científico europeo, señala al respecto que la existencia de la materia oscura, fue intuida con gran certeza hace unas cuatro décadas a través de distintos procedimientos, por ejemplo, calculando la rotación de las estrellas y el gas que las rodea, obteniendo un modo eficaz para medir el peso de las galaxia que las contiene y tratando de determinar el total de su masa.

Iocco menciona además que, la investigación más reciente acerca de la materia oscura, ha incluido el análisis más detallado conseguido hasta la fecha, enfocado a la medición de las estrellas y el gas en nuestra galaxia y se ha comparado la velocidad de rotación de estos cuerpos espaciales, con lo que se esperaría si solo hubiera materia visible en la Vía Láctea.

De tal modo se ha conseguido comprobar que la rotación detectada, no es apta de explicación salvo que existan cantidades considerables de materia no visible, materia oscura, en torno nuestro y entre el Sistema Solar y el centro de la Vía Láctea.

Iocco recalca que, la complejidad para detectar la materia oscura en el corazón de la Vía Láctea, radica en la posición que ocupa la Tierra en ella. Y es que en el centro de nuestra galaxia cabría esperar una menor cantidad de materia oscura y por ello se requiere medirla con una precisión mayor, considerando que en este escenario, la incertidumbre es más grande.

Los responsables de esta investigación, piensan que este nuevo análisis puede coadyuvar a un mejor desarrollo de la física de las astropartículas y en general de las teorías cosmológicas, además de optimizar nuestro conocimiento científico de la Vía Láctea.