La abundancia de recursos potencialmente explotables de nuestro satélite natural, no ha pasado desapercibido para muchas firmas, especialmente estadounidenses. Una de ellas es la compañía Bigelow Aerospace, misma que está decidida a realizar millonarias inversiones en misiones a la Luna, con la única condición de que sus actividades sean respaldadas por el gobierno de los Estados Unidos.

Y ante la carencia de autoridades federales que controlen y regulen los traslados astronáuticos a la Luna, la firma mencionada ha solicitado la aprobación de la Administración Federal de Aviación de esa nación norteamericana. Se trata de un organismo gubernamental, encargado de conceder permisos a las compañías o individuos interesados en actividades de transportación espacial para fines comerciales.

Bigelow Aerospace es propiedad del empresario hotelero Robert Bigelow, uno de los magnates más poderosos del mundo y de los primeros interesados en la construcción de módulos astronáuticos para ser usados en colonias espaciales del porvenir. De hecho Bigelow ensayará su eficiencia en este campo, cuando uno de sus módulos sea instalado en la Estación Espacial Internacional.

La firma de Robert Bigelow desea que todas los individuos, compañías y naciones pueden hacer de nuestro satélite natural, un entorno propicio para innovar y emprender, de manera ilimitada. Esto lo dejó en claro, Michael Gold, directivo de Bigelow Aerospace, en su oficina de Washington.

Sin embargo, antes de que los traslados a la luna como los planeados por Bigelow sean factibles, es necesario el establecimiento de un marco legal, que proporcione a los interesados en invertir en proyectos de explotación lunar, garantías para sus emprendimientos.

Y si bien de manera oficial, la Administración Federal de Aviación estadounidense no tiene autoridad alguna sobre nuestro satélite natural, los representantes de Bigelow Aerospace, consideran que cualquier tipo de actividad de explotación lunar, deberían comenzar obteniendo un permiso formal para el transporte de equipos y especialistas a la Luna, tal y como se procede en cualquier misión espacial desarrollada con fines comerciales.

Conviene saber que, funcionarios de la entidad de aviación mencionada, consultaron sobre el asunto a altos mandos del gobierno y la milicia estadounidense, tras lo cual recibieron la aprobación para ofrecer licencias para proteger al sector privado y fomentar un entorno seguro para que inicien la explotación de los recursos naturales de la Luna. De cualquier manera, la Administración Federal de Aviación dejó en claro que estos permisos no implican derecho alguno para reclamar territorios en la Luna.