De acuerdo a información recopilada por el telescopio Green Bank, una colosal nube de hidrógeno chocará con la Vía Láctea, lo que derivará en una gran explosión estelar.

Las dimensiones de esta nube de hidrógeno son enormes y se desplaza con gran velocidad por el espacio, con destino a nuestra galaxia, con una ineludible trayectoria de impacto.

Lo anterior ha sido reportado por la revista Science News, tomando como referencia datos recientes obtenidos con el telescopio mencionado, el cual pertenece a la Fundación Nacional de la Ciencia, de los Estados Unidos.

El objeto espacial que se dirige hacia la Vía Láctea, es parecido a un veloz cometa. Los astrónomos lo han denominado como Nube de Smith y se desplaza a una velocidad de aproximadamente 828 kilómetros por hora.

Esta nube tiene tal cantidad de hidrógeno como para formar un millón de estrellas parecidas a nuestro Sol. Los científicos piensan que impactará contra la Vía Láctea en unos treinta millones de años y esto derivará en un estallido característico de la formación de nuevos astros.

Varias de estas estrellas contarán con una masa descomunal y su existencia será corta. Al final se convertirán en supernovas. Como consecuencia del análisis de la Nube de Smith, los astrónomos han reforzado su consideración acerca de que el espacio existente entre las galaxias y otros objetos siderales, no está vacío por completo. Un científico vinculado a la investigación, Jay Lockman, considera que tal espacio está colmado de extrañas nubes, que parecerían tener vida propia.

Desde hace tiempo se tenía conocimiento de la veloz aproximación de esta nube de hidrógeno de gran tamaño. De acuerdo al astrónomo Robert C. Byrd, la clave para entender la perdurabilidad de la Nube de Smith- la cual tiene cerca de 9,800 años luz de largo por 3,300 años luz de ancho-, se debe a una cubierta de materia oscura que le ha permitido atravesar distintas zonas del espacio.

De acuerdo a Byrd, la Nube de Smith es una galaxia enana que no terminó de desarrollarse. Esta clase de objetos astronómicos incluyen la suficiente materia para la conformación de nuevos astros e incluso constelaciones enteras, dentro de sí.

Otro experto vinculado a la investigación, Mattew Nichols, de un observatorio suizo, subraya que esta nube de hidrógeno es un auténtico enigma. De acuerdo a lo que se conoce científicamente, un objeto de estas características no debería ser capaz de aguantar una travesía como la que está desarrollando, a través del espacio profundo, con rumbo a la Vía Láctea.