Fue una joven de 20 a 25 años, que murió al intentar dar a luz a gemelos. Uno logró salir parcialmente, pero el otro no pudo salir del útero materno.

Si actualmente los partos, aún en entornos clínicos, con toda la higiene necesaria y la atención de expertos, siguen siendo riesgosos para las mujeres, cabe imaginar que hace 7,700 años la situación era mucho peor.

Lo anterior ha quedado comprobado por el hallazgo de los restos de lo que podría ser una joven madre y dos bebés gemelos, uno aún en el útero, en un cementerio del periodo paleolítico, ubicado en las proximidades del lago siberiano de Baikal.

El hallazgo, que se trataría del caso de mayor antigüedad de este tipo hallado hasta el momento, inicialmente fue considerado como el nacimiento de un solo niño, pero de manera posterior se encontraron diminutos restos óseos duplicados.

Tal descubrimiento ha hecho pensar a los arqueólogos, que tanto los parientes de la madre fallecida, como la primitiva comunidad donde habitaba no tenían conocimiento de este fenómeno biológico, por el hecho de que uno de los fetos, nunca salió del cuerpo de la madre.

En este ancestral cementerio ruso, han sido hallados hasta el momento, 101 restos óseos y se localiza cercano a la urbe de Irkutsk, en el entorno del lago Baikal. Se trata de una zona arqueológica aún oculta por el desarrollo urbano y no ha sido explorada en su totalidad.

De acuerdo a una investigación acerca del caso, dada a conocer en la revista Antiquity, los restos hallados correspondían a una población de cazadores y recolectores que deambulaban por la región hace unos 7 mil u 8 mil años.

Una de las responsables del estudio, la experta en arqueología Angela Lieverse, una de las extremidades interiores del bebé fue hallado en la abertura vaginal de la madre, puesto que había logrado salir parcialmente, pero el otro se mantuvo en el interior del útero. De acuerdo a la opinión de Lieverse, la muerte en parto era habitual en los tiempos prehistóricos, pero lo que sí no había sido hallado antes, eran evidencias de tipo arqueológico del fallecimiento de una mujer en labores de parto, con un infante en su interior.

En los pueblos primitivos, era habitual la presencia de parteras, que a veces se limitaban a manipular el abdomen de la madre y otras se aventuraban a meter la mano en el útero para extraer la placenta o al bebe para ayudarlo a nacer.