Estudios realizados hace poco evidencian la capacidad destructiva de la especie humana, con respecto al planeta Tierra, al traspasar cuatro límites que determinan la estabilidad de nuestro planeta.

Un grupo de dieciocho científicos, dirigidos por Elena Bennett, catedrática de una escuela ecologista canadiense, ha determinado que, por lo menos el cincuenta por ciento de los procesos indispensables para conservar la estabilidad de la Tierra, se hallan en riesgo alarmante, a causa de las actividades humanas.

Los expertos han identificado nueve límites, como por ejemplo, la reducción de la capa de ozono, el proceso de acidificación de los mares, la utilización desmedida del agua dulce, el uso descontrolado de aerosol atmosférico, las alteraciones climáticas, las modificaciones de la composición de la atmósfera, la utilización abusiva del suelo y otros más.

El estudio realizado por Bennett, indica que cuatro de estos límites ya han sido rebasados. Como muestra de ello, se menciona el caso de la ciudad española de Toledo. En el 2014, más de 500 mil personas padecieron la polución del agua potable, a causa de una peligrosa toxina.

En este sentido, la contaminación de los mares, la utilización excesiva de fertilizantes con fósforo y otras prácticas nocivas para el medio ambiente, incrementa el peligro de desestabilizar el sistema natural de nuestro planeta, su supervivencia entera. Es un riesgo que deben afrontar las generaciones actuales y futuras, en su interacción con las diferentes instancias naturales: los hielos de los polos, los océanos, la atmósfera, etc.

Por lo menos el cincuenta por ciento de los procesos que son determinantes para conservar la estabilidad del mundo, se encuentran comprometidos casi por completo, por las actividades de las sociedades contemporáneas. Esta es la conclusión a la que han llegado los científicos participantes en el estudio, encabezados por Bennett.

Otro de los sistemas que han sido afectados de manera escandalosa, es el ciclo del fósforo-nitrógeno, que es básico para la vida y especialmente indispensable para conservar limpia el agua y la producción alimentaria. Bennett subraya que las personas dependen de los alimentos y producir estos últimos es algo vinculado inevitablemente al agua potable.

La información obtenida a través de este estudio, exhibe que la capacidad actual de la humanidad para producir alimentos en una cantidad suficiente para el porvenir y agua potable para la utilización humana, se encuentra seriamente comprometida. Los límites mencionados, son fronteras que representan puntos de inflexión, más allá de los cuales, se presentarían modificaciones ambientales casi irreversibles.