Una pregunta interesante, desde la perspectiva de la ciencia, es la de qué es lo que nos hace humanos. Y es que apenas un poco más del 1 por ciento del genoma humano nos hace distintos de los chimpancés más desarrollados evolutivamente, los llamados bonobos.

No obstante, el cerebro humano es de mayor tamaño que el los demás primates. ¿Cómo es que el cerebro humano se ha diferenciado del cerebro de nuestros parientes primates, los chimpancés, si la mayoría de nuestros genes son idénticos?

Gracias a un reciente estudio, ha sido hallada una secuencia de ADN, un gen especial, que ha propiciado la expansión del cerebro a niveles notables. Por este particular desarrollo evolutivo, los humanos han podido ser aptos para las matemáticas más complejas y los lenguajes abstractos. El método que han utilizado los científicos es seleccionar las principales distinciones entre los humanos y los chimpancés y después, visualizar su rol en el desarrollo inicial del cerebro.

Para conseguir lo anterior, los investigadores trasplantaron este gen en varios embriones de ratón. Como resultado de lo anterior, se obtuvieron ratones con genes humanos o de chimpancé, con cerebros de tamaño mucho mayor. Este último detalle, se hizo más patente, en los ratones con genes humanos.

El grupo de investigadores halló que, los humanos exhiben pequeñas diferencias en una zona específica de la actividad del gen, denominada como HARE5.

Cuando estos genes son introducidos en un embrión de roedor, causa la formación de un cerebro 12 por ciento mayor que los cerebros de los embriones de roedor, modificados con la secuencia HARE5 de los bonobos.

Los resultados de esta investigación, fueron publicados en la revista "Current Biology" y nos pueden ayudar a comprender, no solamente qué es lo que vuelve tan especial al ser humano, sino además, como es que algunas afectaciones que padecen los humanos, como el mal de Alzheimer o el autismo, no se presenta en los chimpancés.

Conviene apuntar que el HARE5 de los humanos y los chimpancés se diferencian solamente en 16 letras en su código genético. No obstante, al ser trasplantados en embriones de ratón, los científicos descubrieron que el potencializador genético humano, se activaba de manera previa en el desarrollo cerebral y era más dinámico, en términos generales, que el potencializador genético de los chimpancés.

Los investigadores también determinaron que la parte del cerebro que más creció en los ratones con genes humanos implantados, fue el neocórtex, es decir, la relacionada con el razonamiento y el lenguaje.