Investigadores dieron a conocer a través de la revista 'Jounal of Vertebrate Paleontology, la secreta historia de un fósil de dinosaurio marino que permaneció tres décadas, inadvertido, entre las colecciones de un museo británico.

Fue el especialista en paleontología Dean Lomax, de la Universidad de Machester, quien logró el descubrimiento de este extraño ictiosaurio. Este experto sometió el fósil a una exhaustiva revisión hace siete años. Fue entonces que identificó diversas irregularidades en la estructura ósea de los restos, que lo llevaron a considerar que se hallaba ante una especie inédita.

Intrigado por las características del fósil, Lomax empezó una investigación conjunta con Judy Massare, de un colegio neoyorquino. El proyecto les orilló a viajar por distintas partes del mundo, durante cinco años, para corroborar sus conclusiones.

Y así, luego de evaluar las muestras de manera minuciosa, Lomax y Massare detectaron diferentes particularidades del fémur y el húmero del fósil, que eran completamente distintas a las de cualquier especie de ictiosaurio de las conocidas. A final de cuentas, tras revisar más de mil ejemplares de dinosaurios marinos, hallaron otros cuatro ejemplares con las mismas características al encontrado en el Doncaster Museum and Art Gallery, del Reino Unido.

Los ictiosaurios tenían una forma parecida a los actuales escualos y delfines. Deambularon por los diferentes mares del mundo en los tiempos prehistóricos, más específicamente a lo largo de los periodos Triásico, Jurásico y Cretácico, antes de extinguirse finalmente.

El fósil identificado en Doncaster corresponde a un ejemplar de hace unos 189 millones de años. Está considerado como como el ictiosaurio más completo, correspondiente al Jurásico, de los que se conservan hasta la fecha.

De acuerdo a Lomax, la identificación de esta inédita especie es de gran relevancia para la comprensión cabal de la variedad de especies de ictiosaurio que se dio, a lo largo del primer Jurásico. El estudio también se concentró en la edad y tamaño de esta novedosa especie y gracias a ello, se logró detectar distinciones entre sexos.

Gracias a lo anterior se pudo comparar esta especie de ictiosaurio con otras familias de reptiles, tanto existentes como desaparecidos, cuyos restos óseos varían entre hembras y machos, algo que jamás había sido observado en los ictiosaurios.

Esta inédita especie ha sido denominada como 'Ichthyosaurus anningae', como un homenaje a la paleontóloga y coleccionista inglesa Mary Anning, por ser la primera científica que halló restos de ictiosaurios en los primeros años del siglo XIX.