En ciertos momentos relevantes, las tensiones emocionales pueden hacernos imposible recordar nada. Científicos han estudiado esta extraña situación mental.

Cuando alguien se olvida de manera momentánea y en el instante más inoportuno algo que sabía bien, se dice que esa persona se ha quedado con la mente en blanco. Se trata de un súbito vacío mental que nos afecta, a veces en momentos de gran importancia para nuestra vida, como alguna actividad laboral, un examen escolar o ante alguien a quien conocemos perfectamente, pero que, de momento, no somos capaces de ubicar.

Manuel Díaz-Rubido, miembro de la Real Academia Española y autor de un reciente libro acerca del tema, comenta que, quedarse con la mente en blanco es algo que puede pasarle a cualquier persona y que debe ser tomado como normal, a menos que se presente más frecuentemente.

Los científicos han estudiado estos breves lapsos de memoria extraviada y han descubierto que están relacionados con una hormona denominada como corticosterona, la cual es liberada por el organismo en instantes de mayor ansiedad, temor o tensión. Esta hormona es sintetizada por las glándulas suprarrenales y entre varias acciones de las que se encarga, destaca el bloqueo a los sistemas enfocados a recuperar la información.

Numerosas son las áreas del cerebro que se ven alteradas por la acción de la corticosterona, como por ejemplo, el hipocampo, de gran importancia para recordar; la corteza cerebral, que tiene mucho que ver con la capacidad de recuperar los recuerdos y la amígdala, vinculada a tener emociones.

En pruebas científicas, los investigadores han administrado glucocorticoides antes de realizar actividades de aprendizaje, a sujetos de estudio. Como consecuencia, estos últimos han evidenciado problemas para recuperar posteriormente la información aprendida.

De manera que, los glucocorticoides tienen mucho que ver en la duración que pueden presentar los episodios de mente en blanco. Hay reportes de eventos de este tipo, de hora y media de duración. Esto deriva en que, por ejemplo, los datos que no pudieron recordarse en un examen, lleguen a la memoria sin problema alguno, horas después de haberse efectuado tal evaluación académica.

Díaz-Rubio recomienda, para afrontar los episodios de mente en blanco, aprender maneras de calmarse, como es el caso de varias técnicas de relajación, o bien, aprender alguna actividad que ayude a disminuir el nerviosismo y en este caso, hacer ejercicio es una buena alternativa. Lo mejor que puede hacerse, concluye el experto, es tener un preciso conocimiento de lo que se va a expresar o comunicar.