Una cuestión de gran relevancia para la ciencia es la de saber cómo es que las alteraciones climatológicas influyeron en las migraciones y desarrollo evolutivo de los humanos prehistóricos.

Este fue uno de los objetivos que llevaron a científicos de la Universidad de Aberystwyth, a realizar una perforación en un lago seco en territorio etíope.

El estudio se denomina Chew Bahir Drilling Project y se realizó en una remota área del sur de Etiopia. Los investigadores esperan que el registro sedimentario ofrezca valiosa información acerca de las alteraciones del clima, la vegetación y la temperatura durante el último medio millón de años de evolución de nuestra especie.

Cabe mencionar que Chew Bahir es una cadena de cuencas de tipo lacustre ubicada en el Gran Valle del Rift en el territorio africano. Es una zona muy cercana a los yacimientos de fósiles humanos de mayor antigüedad que han sido hallados hasta la fecha.

Comentando acerca de la relevancia del proyecto, Henry Lamb, especialista en Geografía de la mencionada universidad, afirma que las nociones que se tienen acerca de cómo las alteraciones en el clima global pudieron haber influido en la aparición y dispersión del Homo Sapiens, se han manejado casi siempre dentro de lo especulativo.

En cambio, gracias al Chew Bahir Drilling Project se lograrán comparar los fósiles y las referencias arqueológicas con un detallado registro de las alteraciones climatológicas. Con ello, asegura Lamb, se realizarán pruebas más formales acerca de la hipótesis anterior.

La perforación en este antiguo lago africano se completó hace poco, gracias a los esfuerzos de un grupo multinacional de científicos, alcanzando una profundidad máxima de 278 metros, en dos fosas adyacentes.

Con base en perforaciones piloto previamente realizadas, tales excavaciones deberían ofrecer un amplio registro de sedimentos, por lo menos de los últimos 500 mil años.

Lamentablemente las investigaciones tuvieron que interrumpirse tras haberse estropeado numerosas herramientas de perforación, incluyendo varias brocas. No fue un trabajo de campo sencillo, puesto que las circunstancias en las marismas del ancestral cuerpo de agua eran arduas. El grupo de científicos y expertos en perforaciones de Inglaterra, Estados Unidos, Etiopía y Alemania tuvo que batallar con mosquitos, vehículos afectados por las tormentas de barro, un calor extremo, lluvias intensas y todas las complicaciones asociadas a laborar en un ambiente apartado y agreste.

Las muestras de sedimentos están siendo revisadas en una universidad estadounidense. Los científicos dedicados a esta investigación se reunirán de nuevo en abril, para analizar los núcleos, repartirse las muestras y distribuirlas a diferentes laboratorios alemanes e ingleses.