El Gran Colisionador de Hadrones (LHC) está de regreso, luego de haber sido reparado y se tienen muchas esperanzas de que al ser activado de nuevo, permita sorprendentes descubrimientos del trasfondo cuántico del cosmos.

Este acelerador de partículas, vasto y complejo, se ubica en el CERN, un complejo subterráneo de experimentaciones científicas localizado cerca de Ginebra, en Suiza. Luego de algunos años de reparaciones y adecuaciones, iniciará de nuevo sus actividades el próximo mes de marzo. Será entonces cuando vuelva a lanzar protones.

Posteriormente el LHC, en mayo, llegará a su velocidad máxima, tras dos años de haberla alcanzado por última vez. Ha sido un periodo durante el cual, la denominada “máquina de Dios”, ha aumentado su potencia- gracias a la labor de los ingenieros del CERN-, para seguir buscando partículas que revelen los enigmas más profundos del cosmos.

Cabe recordar que gracias al LHC pudo ser hallado el esquivo bosón de Higgs, que había sido uno de los desafíos más acuciantes para la física contemporánea. Los científicos han planteado nuevos objetivos con la utilización de este renovado acelerador de partículas. Todo ello se comentó en un reciente evento, la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), la cual, a través de la revista Science- en su sitio web-, ha dado a conocer algunas de sus conclusiones.

Uno de los enigmas que esperan sean analizados más a fondo, con esta nueva etapa de actividad del LHC, es el de la materia oscura. El acelerador de partículas buscará comprobar la existencia de esta variante de materia, más abundante que la materia visible, pero invisible al ojo humano y solo detectable por los efectos gravitatorios que produce en el universo. El LHC indagará la presencia de WIMPs, es decir partículas masivas de débil interacción, las cuales se piensa que integran a la materia oscura. Pero esta última también estaría relacionada con el bosón de Higgs.

Otro de los grandes misterios de la física contemporánea que se espera investigar con el LHC, es el hallazgo de la supersimetría. Se trata de una teoría que propone la existencia de numerosas partículas que son gemelas más pesadas que las partículas conocidas por la ciencia, pero con un momento angular intrínseco distinto. Al alcanzar energías de más intensidad, el renovado LHC podría propiciar la aparición de estas partículas supersimétricas,, denominadas también como gluinos.

Por último, los investigadores del CERN también podrían obtener referencias más concretas, con el apoyo del LHC, de la llamada antimateria perdida. Se sabe que cuando aconteció el Big Bang, se tuvo que producir una cantidad similar de materia que de antimateria. No obstante, hoy en día, todo lo que podemos captar en nuestro entorno está integrado por materia. Pero entonces, ¿dónde está la antimateria que se formó en el origen del cosmos? Esto podría ser revelado en años venideros, con el apoyo del nuevo LHC.