Cada vez se encuentran más evidencias de que en el corazón de cada galaxia masiva se oculta un agujero negro. Pero, ¿qué relación existe entre ambos cuerpos espaciales? Una reciente investigación que incluyó el análisis de 3 mil galaxias de tipo elíptico, ha revelado más indicios acerca de este vínculo.

Una de las conclusiones del estudio es que aquí también se hace presente uno de los elementos que más han intrigado a la ciencia contemporánea: la materia oscura. Esta última propiciaría la generación de tales agujeros negros, de acuerdo a lo que explica el estudio, efectuado por científicos del Centro de Astrofísica de Harvard-Smithsonian, en USA.

Los agujeros negros son regiones finitas del espacio, en cuyo interior aparecen concentraciones de masa tan grandes, como para propiciar campos gravitatorios de gran intensidad. Estos últimos impiden que ni la luz, ni alguna partícula material, puedan escapar de ellos.

Los astrónomos piensan que en el interior de cada galaxia masiva existe un agujero negro. Y cuanto más vasta es una galaxia, mayor será el agujero negro que se ocultaría en su centro. No obstante, se calcula que esos agujeros negros son millones de veces menores que las galaxias que los esconden. Pero lo que no estaba claro aún, era la interacción que se daba entre ambos.

Este nuevo estudio orientado a las galaxias elípticas ha permitido conocer mejor ese inédito vínculo astronómico. Tras él se hallaría la influencia de la materia oscura la cual afectaría, de cierto modo, el desarrollo del agujero negro.

Akos Bogdan, científico del mencionado centro de estudios astrofísicos, señala que al parecer existe una enigmática relación entre la cantidad de materia oscura presente en una galaxia y el tamaño del agujero negro que se oculta en su interior, aunque la dinámica de ambos se da en niveles muy distintos.

Estudios previos habían hallado un vínculo entre la masa del agujero negro en el centro de una galaxia y el total de la masa de los astros presentes en una galaxia elíptica. No obstante, posteriores investigaciones habían propuesto una posible correlación entre la masa del agujero negro en el interior de una galaxia y el halo de materia oscura detectable en cada galaxia. Pero no estaba definido cuál era el vínculo más determinante.

Ahora se sabe que una galaxia de tipo elíptico se genera al unirse galaxias de menor tamaño, y los astros y la materia oscura de todas ellas se acumulan. Por el hecho de que la materia oscura es mayor que cualquier otro elemento en el cosmos, esta última define la forma de la galaxia elíptica recién generada y orienta el desarrollo del agujero negro que se oculta en su centro.