Parecería un escenario apocalíptico: el territorio estadounidense, desde el norte del Estado de Texas hasta el área de las Dakotas, transformado en una estepa árida y estéril. Pero esto no corresponde a una aciaga novela o película de ciencia ficción, sino a un porvenir cercano que podría hacerse realidad, como consecuencia del cambio climático que afecta al mundo.

La dilatada sequía- ocasionada por los gases que producen el nocivo efecto invernadero en la atmósfera terrestre- que ya causa estragos en la zona sudoeste de los Estados Unidos, no es nada comparado con lo que la NASA ha detectado que está por venir, de no tomarse las medidas necesarias a tiempo.

Se trata de una “megasequía” que afectará a la región mencionada y a las llanuras centrales del territorio estadounidense, en un fenómeno que acontecerá en unos 35 años y que durará durante las décadas siguientes.

Todo lo anterior fue detectado por la NASA en un estudio reciente. Si el cambio climático continúa a este ritmo, tales áreas de los Estados Unidos padecerán una sequía sin precedentes, en un evento atmosférico que podría prolongarse más de tres décadas.

Hoy en día, partes del territorio estadounidense como Arizona o California, experimentan graves sequías, pero si las circunstancias se tornan aún más graves, es posible que los incendios forestales incrementen su número e intensidad.

Los investigadores de la NASA han calificado a este plausible fenómeno como “megasequía”, porque una sequía habitual, sólo tiene una duración máxima de unos tres años. En cambio, este negativo acontecimiento climático que podría presentarse, duraría varias décadas.

La investigación, publicada en la revista “Science Advances”, fue desarrollada por expertos de la agencia espacial estadounidense y de las universidades de Cornell y Columbia. En ella, se expone que existe un ochenta por ciento de probabilidades de que esta megasequía acontezca en los Estados Unidos, entre los años de 2050 y 2099, salvo que se emprendan desde ahora, medidas para disminuir los efectos del cambio climático. El estudio de los científicos de la NASA y sus colaboradores, se basó en la utilización de modelos climáticos.

Pero además, este mismo trabajo advierte que, fenómenos de esta índole, sin precedentes en el milenio más reciente, podrían acontecer de manera posterior también. Ben Cook, experto involucrado en el estudio, señala que, tales megasequías, durante los años 1100 y 1200, duraron dos, tres, cuatro y hasta cinco décadas seguidas, sin que nadie en los anales históricos de los Estados Unidos pudiera registrar su acontecer.