El pasado miércoles la NASA detecto agua en el casco de un astronauta que realizaba trabajos en la Estación Espacial Internacional (EEI). Hace dos años, un astronauta italiano casi fallece por un evento parecido.

Los tripulantes de la EEI finalizaron apenas hace unos días la segunda caminata espacial que tenían programada. El propósito de esta actividad era la instalación de diferentes dispositivos y acondicionar la EEI para poder recibir a las naves espaciales que USA espera tener listas en el 2017.

Los astronautas que llevaron a cabo esas labores fueron Terry Virts, ingeniero de vuelo y el comandante Barry Wilmore, comandante de la EEI, ambos estadounidenses. Sin embargo, cuando terminaron sus tareas los astronautas se percataron de que el casco de Virts tenía agua en su interior, lo cual incrementó la preocupación de la NASA acerca de los niveles de seguridad de los trajes espaciales.

La tripulante italiana Samantha Cristoforetti, indicó a la base de control en Houston, que el agua se había acumulado en la zona frontal del casco de Virts, justo a la altura de sus ojos.

De acuerdo a un comunicado de la agencia estadounidense, el evento no llegó a tener la misma gravedad del que se presentó en el 2013, cuando el tripulante italiano Luca Parmitano estuvo a punto de ahogarse. Este astronauta europeo tuvo que volver apresuradamente al interior de la EEI cuando el agua se fue acumulando en su casco.

Hace apenas unos días, la NASA había reconocido que existía preocupación por las frecuentes complicaciones que se habían presentado en los mecanismos para controlar la temperatura de los trajes espaciales, como por ejemplo, la condensación y el agua.

Virts y Wilmore desarrollaron esta primera caminata espacial, de seis horas de duración, el sábado pasado. Para el próximo domingo se tiene proyectado efectuar otra salida para terminar la instalación de 110 metros de cable en una zona de la EEI.

Los astronautas estadounidenses que se encuentran en la EEI tienen como misión adecuar el lugar para la llegada de los vehículos que ya se están construyendo, los taxis espaciales, que estarán preparados en el 2017. También para recibir los cada vez más frecuentes viajes astronáuticos comerciales, que se han derivado de la privatización de los traslados por el espacio, a raíz de la conclusión del programa de transbordadores espaciales de la NASA en el 2011.