Al parecer un cometa ha transitado por las proximidades de nuestra estrella, entre los días 18 y 21 de febrero, de acuerdo a imágenes obtenidas con la nave SoHo de la #NASA y de la Agencia Espacial Europea (ESA). Pero lo que parecería ser un objeto cósmico normal, ha exhibido un comportamiento fuera de lo común por dos razones: no se trata de un cometa convencional y sobrevivió sin afectaciones su paso cerca de nuestro astro.

De modo que, de acuerdo a lo comunicado por la agencia espacial estadounidense, este cometa no es de tipo grupal, lo cual quiere decir que no forma parte de alguna familia registrada de estos objetos siderales. Buena parte de los cometas detectados por la nave SoHo son de la familia denominada Kreutz, los cuales se fragmentaron de un inmenso cometa hace cientos de años.

Por otra parte, los astrónomos subrayan que, en tanto que muchos de los cometas que se aproximan tanto a nuestra estrella como para ser detectados por la SoHo, no resisten esa travesía y terminan por evaporarse en la luz solar, este cometa recientemente observado consiguió ubicarse a 3.5 millones de kilómetros de la superficie solar y logró sobrevivir.

Karl Battams, especialista del Laboratorio de Investigación Naval en Washington, menciona que existen grandes posibilidades de que este cometa pueda ser observado desde nuestro planeta en las semanas siguientes.

Desde que fue lanzada al espacio en 1995, la nave SoHo de la NASA y la ESA se ha transformado en el más importante cazador de cometas en la historia de la astronáutica. Hasta la fecha ha captado 2875 de estos bólidos espaciales. No obstante, la SoHo solo capta cometas distintos a su grupo, como este último que paso tan cerca del Sol, una o dos veces cada año.

SoHo está ubicado a una distancia de millón y medio de kilómetros de nuestro planeta. Se trata de un satélite estabilizado con un tamaño de diez metros cuando tiene extendidos sus paneles solares. Fue lanzado al espacio a mediados de la década de 1990 y hasta la fecha, continúa ofreciendo relevante información astronómica.

La nave está equipada para desarrollar doce experimentos diferentes, todos ellos encaminados a una mejor comprensión de las dinámicas del Sol. Originalmente la misión de la SoHo terminaría a finales de 1999, pero por los buenos resultados obtenidos por la nave en sus monitoreos al Sol se mantiene aún en actividad y en noviembre del año pasado se decidió que se mantenga en operación hasta 2018.