Varios científicos han llamado la atención acerca de que el proceso de deshielo que experimenta el Ártico continúa e incluso se incrementa. A este paso en las próximas tres décadas el acortamiento del casquete polar motivará que aumenten las actividades náuticas y las labores industriales en la región, por lo cual urge regular su control y aprovechamiento en el porvenir.

Investigadores que han colaborado desde hace cuatro años en un proyecto científico denominado Arctic Climate Change Economy and Society (ACCESS), estudiando los efectos en la sociedad, la economía y la ecología derivados del cambio climático, han dado a conocer sus resultados en un foro de Barcelona. En breve presentarán esta misma información ante el Consejo del Ártico.

En el estudio mencionado, han colaborado un total de 110 investigadores de 27 entidades científicas del Viejo Continente. Uno de estos expertos, Michel André, comentó que, el deshielo en la zona ártica es un proceso ininterrumpido, el cual se manifiesta con temporadas invernales menos frías y largos veranos. Todo ello derivado del cambio climático que afecta al mundo.

André ha concentrado sus investigaciones en determinar cómo es que esta grave alteración del clima planetario, afecta la existencia de las comunidades indígenas que se dedican a la caza y la pesca.

Los científicos también han realizado un monitoreo acerca de los sonidos que son causados por los humanos y la fauna particular del Ártico, para identificar pautas de interacción.

Los investigadores han anticipado que en las próximas tres décadas se presente un retroceso más acentuado de los casquetes polares. Con ello, se ampliará la temporada de actividades marítimas, si bien todavía existen áreas cercanas a la costa que se mantienen vedadas al transporte náutico.

Es de anticipar que aumenten las actividades humanas en los años por venir en la zona del Ártico. Con ello se hará indispensable una enorme inversión en infraestructura, por lo cual, los investigadores proponen la adaptación del Código Polar, para que amplíe sus alcances y efectos, incluyendo ahora las aguas compartidas por diferentes naciones de la región.

Los códigos actuales no controlan la polución generada por las emisiones a la atmósfera y una mayor actividad náutica traerá consigo más de esta clase de contaminación. Por ello se deben considerar las consecuencias que esto tendrá en la calidad ambiental de la zona. Lo mismo sucede en el caso del ruido derivado por el transporte náutico, cuyo previsible aumento, también derivará en una significativa fuente de contaminación.