Uno de los parásitos más temibles, es el denominado Ancylostoma duodenale. Tiene un color rosado grisáceo y una enorme boca, caso del tamaño de su cabeza entera, con dos pares de puntiagudos dientes. Da la impresión de ser un dedo humano armado con dientes de escualo. Este parásito habita en los intestinos de animales de tamaño considerable, como es el caso de los humanos. El Ancylostoma duodenale se sujeta firmemente a los intestinos con sus largos dientes y absorbe la sangre de su desafortunado anfitrión.

De acuerdo al daño que causan estos seres, podría pensarse que si de repente desaparecieran todos los parásitos del mundo, estaríamos en una situación mucho mejor. Muy probablemente habría criaturas más saludables y habría menos sufrimiento corporal para humanos y otras especies animales.

Sin embargo, esto no es totalmente exacto. Tal vez habría menos dolor y enfermedades, pero muchos de los elementos más bellos de los entornos silvestres dejarían de existir. De entrada, debemos saber que existen millones de parásitos diferentes, como el más grande del mundo, un hongo de miel que tiene 3.8 kilómetros de extensión y se localiza en las montañas Blue, en Oregon, USA.

Pero también existen plantas de tipo parásito, como es el caso de muérdago y pájaros parásitos, como el célebre cucú, que acostumbra poner sus huevos en los nidos de otras especies de pájaros. Los expertos consideran que por lo menos el cincuenta por ciento de todos los seres vivientes son de un modo u otro parasitarios.

Además, un científico experto, como Jaap de Roode de la Universidad de Emory, en los Estados Unidos, señala que, si lográramos deshacernos de todos los parásitos, habría consecuencias inesperadas en la naturaleza, considerando que hemos experimentado nuestro proceso evolutivo como especie con ellos, durante millones de años.

Dos aspectos negativos sobrevendrían con la desaparición total de los parásitos en la Tierra. Uno de ellos se refiere a que, nuestro sistema inmunológico ha evolucionado enfocado a solventar los daños de estos seres y sin ellos, nuestras defensas naturales no tendrían un correcto desarrollo, al grado que podría comenzar a atacar a nuestro propio organismo.

Además, varios parásitos mantienen controlada la población de insectos que devoran plantas y otras criaturas que nos afectan a manera de plagas. El experto Kevin Lafferty, opina que, sin la existencia de parásitos, en tan solo unos meses, esas nocivas especies incrementarían su presencia, causando graves daños en las cosechas por ejemplo. Debido a ello, tendrían que usarse más pesticidas para controlarlas, lo cual sería muy perjudicial para el medio ambiente.