Un equipo de científicos de la Universidad de Vanderbilt en Estados Unidos, asegura haber hallado una manera de "reiniciar" el reloj biológico del ser humano. Este hallazgo, de acuerdo a los investigadores relacionados con el estudio, podría mitigar efectos negativos para la salud, causados por actividades como laborar en turnos nocturnos.

Se trata de un descubrimiento que podría ser revolucionario para el ámbito de la medicina y la prevención de enfermedades. El hallazgo, que presenta el modo de reiniciar el reloj biológico de los humanos, ubicado en el cerebro, sería la clave para curar distintos males.

Al activar este "botón", se podría mitigar los efectos negativos para la salud que se derivan del jet-lag, o los malestares causados por trabajar por las noches. Todo ello ha sido reportado por los científicos de la Universidad de Vanderbilt.

Douglas McMahon es uno de los investigadores y afirma que han hallado la manera de modificar el ritmo natural de sueño y vigila en animales al alterar las neuronas del llamado reloj biológico ubicado en la zona cerebral denominada núcleo supraquiasmático. Tal estimulación neuronal se realizó por medios artificiales, usando para ello un láser y un sistema de fibra óptica.

A lo largo de mucho tiempo, los investigadores han intentado comprender las pautas de acción del reloj biológico humano, con el fin de manipularlo a placer. Pues bien, de acuerdo a las conclusiones de McMahon y su equipo de colaboradores, ellos han sido capaces de identificar este "dispositivo" especial tras semanas de diversos estudios.

Para tomar el control de las actividades neuronales de ratones, los científicos colocaron en su ADN un gen encargado de sintetizar proteínas fotosensibles. Luego, por medio de fibras ópticas ultra delgadas insertadas de manera directa en el cerebro de los animales, los investigadores estimularon con rayos láser las neuronas para activar o mitigar su desempeño. Después de los experimentos, los científicos encontraron que los ratones son capaces de mostrarse más tolerantes a la luz.

Por el momento esta técnica no puede ser aplicada a los humanos, pero los científicos consideran que, en un futuro cercano, cuando sea más sencillo y menos riesgoso colocar ciertos genes en cualquier célula, así como también, estimular esos implantes genéticos de un modo más seguro, esa terapia será de gran utilidad.

Malestares como el jet-lag de los viajeros frecuentes, o las alteraciones del sueño que padecen quienes rolan turnos de trabajo, diurnos y nocturnos, podrán ser disminuidos gracias a la terapia creada por McMahon y su grupo de investigadores.