El espectrómetro láser que lleva instalado el rover Curiosity ha identificado con gran exactitud una cantidad notable de metano en la atmósfera de Marte. Lo anterior se determinó luego de analizar el entorno del planeta rojo durante 605 días marcianos.

Lo anterior ha sido detallado en un artículo elaborado por especialistas de la Misión MSL y publicado en la revista "Science". Esto finaliza con un largo debate acerca de la posible presencia de metano en el planeta rojo, el cual inició hace más de diez años, cuando este gas fue detectado por primera ocasión con telescopios terrestres. Las opiniones se dividieron bastante cuando referencias conseguidas con satélites en órbita dieron lecturas a veces muy contradictorias.

No obstante, los resultados de esta reciente investigación son incuestionables y abren la ruta a nuevos estudios encaminados a detectar las fuentes de tal metano, lo cual podría revelar alguna clase de dinámica biológica. También el modo en el que ese gas se elimina con tanta rapidez, explica en un comunicado la Universidad de Granada.

Por el hecho de que el metano por lo general deriva de dinámicas biológicas y casi la totalidad del que existe en la Tierra se produce de ese modo, eso ha despertado grandes esperanzas de que el metano de Marte también podría generarse de una manera parecida.

Se había cuestionado la existencia de metano en Marte, por el hecho de que, de existir tan grandes cantidades de este gas en la atmósfera del planeta vecino, este tendría que permanecer allí por lo menos 300 años y a lo largo de ese tiempo se esparciría de manera homogénea en la totalidad de la atmósfera marciana. Por carecer de un modelo que pudiera explicar su surgimiento, ubicación y acelerada desaparición, las detecciones obtenidas previamente fueron cuestionadas por muchos astrónomos.

Pero los más recientes análisis se han realizado con equipos tecnológicos de vanguardia, como el instrumento SAM, lo cual ha confirmado la presencia de cantidades considerables del gas metano en Marte.

Las referencias usadas en tal análisis se consiguieron en observaciones realizadas durante un año marciano- cerca de dos años de la Tierra-, mientras el rover Curiosity ha completado más de 8 kilómetros en su exploración de la zona del cráter Gale, en el planeta rojo.